Avengers Infinity Manija

Este jueves llega a salas una de las películas más esperadas del año. Avengers Infinity War es el cierre de un ciclo de 10 años de disfrutar el Universo Cinematográfico de Marvel, con películas épicas y otras un poco más flojas. Ayi Turzi fue a la premiere sin muchas expectativas y salió de la sala con ganas de verla de nuevo.

A grandes rasgos, o resumiéndola así nomás como hace un conocido canal de Youtube, Thanos (Josh Brolin), el villano de turno, quiere juntar las seis gemas del infinito (las cuales, una vez que estén reunidas, podrían destruir el universo), y para tenerlas “a mano” las va engarzando en el guantelete del infinito. En pos de impedirlo, los diferentes héroes que fuimos conociendo en películas anteriores se dividen las tareas de encontrar las gemas antes que él y, eventualmente, tratar de vencerlo. ¿Por qué tan escueta la sinopsis? Porque, al haber tantos personajes y acciones que se suceden en paralelo, contarla implica redactar largos párrafos que a fin de cuentas no tienen sentido, porque las películas están hechas para ser vistas, no para leer resúmenes o reseñas (lo que no significa que todos tengan que dejar de leer esto ahora mismo). Lo que sí iré mencionando, obviamente, son los puntos de la trama que son relevantes para el análisis.

Por más que ya conozcamos a los personajes, ya sea del cómic o de las películas anteriores, los primeros minutos se toman la molestia de no tanto presentarlos, sino de actualizar su situación. Afortunadamente, toda esta suerte de introducciones se van encadenando de modo dinámico con las nuevas alineaciones que van detrás de cada gema, por ejemplo Iron Man (Robert Downey Jr.) se reúne con Spiderman (Tom Holland) y Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) para proteger la gema del tiempo, oculta en el Ojo de Agamotto, el amuleto de este último.

La cantidad de personajes y las sub misiones que van ejecutando podrían resultar abrumadoras y desorientar al espectador, pero no. El relato se va tomando cada vez menos tiempo para alternar entre las diferentes tramas a medida que avanza la historia, subiendo el ritmo de montaje y contribuyendo a generar suspenso y emoción. ¿Podrá Thanos conseguir todas las gemas o no? ¡Ay!

Hay otra cuestión que contribuye a que la historia nos mantenga en vilo. La mayoría de los personajes principales tienen o un motivo para unirse en la cruzada contra Thanos (no lo hacen solo “porque son superhéroes y se supone que se deben a eso”) o una complicación que resolver previo a enfrentarse. Drax (Dave Bautista) quiere vengar a su familia (masacrada por el villano); Gamora (Zoe Saldana), criada por él, lo aborrece; y en el segundo caso, Thor (Chris Hemsworth), necesita algún tipo de arma tras haberse desprendido de su Mjolnir.

Un reproche habitual a las películas de este universo solía ser la debilidad o lo fácil de vencer de los villanos. Con Thanos se reivindican todos los desaciertos en este sentido. Se ve real no solo en su aspecto (¿será este el fin de los volátiles malos en CGI?) sino también en su vehemencia y convicción, haciéndonos olvidar de la necesidad que solemos tener de justificar sus motivaciones. Es malo, es implacable, y es lo más poderoso a los que los personajes “del bando de los buenos” se han enfrentado. Suficiente.

Hay además otra dosificación de los gags y el uso del humor que también operan a favor de no saturar al espectador. Se deja esta veta a determinados personajes en ciertos momentos y pocas veces los chistes cortan algún momento de tensión. En este sentido, las menciones al mundo exterior (como hablar de Starbucks en Wakanda, o de Kevin Bacon en el espacio) siguen siendo los que mejor funcionan porque colocan en un contexto actual a personajes creados hace décadas (me acuerdo del gag del wi-fi en Dr. Strange, Hechicero Supremo y me sigo riendo). Y eso siempre aporta.

El amor y la noción de sacrificio en pos de un bien mayor aparecen como temáticas de fondo en diferentes momentos, pero no son muy profundizadas. Podrían haberse aprovechado mejor los vínculos afectivos entre los personajes a modo de plus, pero está bueno que las dificultades que vayan surgiendo sean porque se prioriza salvar a un afecto y después se verá qué se hace con el villano.

Prometí no extenderme pero ya me estoy yendo por las ramas, así que menciono por arriba otras cosas a destacar: la química de Downey Jr. y Cumberbatch juntos en plano es una cosa de locos; Mark Ruffalo es un campeón, pero el que se roba la película en términos actorales es Peter Dinklage; hay una breve secuencia que podríamos denominar como “momento sororidad”, encabezado por Black Widow (Scarlett Johanson), que a mí en particular me emocionó; las escenas de pelea en Wakanda son tan épicas como fascinantes.

Avengers Infinity War es sin dudas el broche de oro de esta etapa iniciada en 2008. Encuentra un villano de características que le costaba reunir, encadena de modo sólido una cantidad enorme de tramas y personajes sin abrumar ni confundir, es dinámica, emocionante y encuentra un tono humorístico que no “pincha” la acción dramática. Podríamos pedirle más profundidad en los vínculos entre los personajes, pero con todo lo que nos da, eso es ponerse muy exigente.

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