BARS19: El llanto de las ninfas

Tras cinco años de trabajo, esta edición del Buenos Aires Rojo Sangre fue la pantalla elegida para el estreno de El llanto de las Ninfas, dirigida por Eduardo Peduto, una propuesta de género fantástico, anclada como primera medida en la brujería.

La trama, en diferentes temporalidades, versa sobre tres hermanos con intenciones oscuras, un misterioso concilio y un grupo de mujeres (acusadas de brujería siendo en realidad ninfas) que son vulneradas y juzgadas, pero recurriendo a herramientas sobrenaturales logran de alguna manera sobreponerse.

El llanto de las ninfas es una rareza en muchos sentidos. En primer lugar pone en roles dramáticos a determinados actores del circulo independiente que son más conocidos por haber transitado la comedia y lo bizarro: Fernando Richat (Operación Cannabis), El Cicho (Cichonga, Y…quién mató al mayordomo?), Vic Cicuta y Ramón Caribe (de la troupe de Gorevisión) y el propio Eduardo Peduto (Malvineitor). Les exige una versatilidad que valida, de alguna manera, algo que todos los que consumimos este tipo de cine sabemos hace tiempo: el cine independiente no es sólo una cantera de directores, sino también de actores, que suelen alcanzar interpretaciones mucho más precisas que las caras más cotizadas del mainstream.

Es llamativo como en muchos casos la demora por la gestión independiente de las películas hace que sus temáticas queden desfasadas o pierdan actualidad. Aquí sucede todo lo contrario. Pone sobre el tapete temáticas femeninas y de género que no estaban en la agenda diaria de los medios o de la sociedad en el momento en que fue concebida. Actualmente se hace más fácil su comprensión, más contundente su mensaje, y se suma a una lucha que, a pesar de ser masiva, necesita más soldados.

La producción nunca pierde de vista las propias limitaciones de la autogestión y logra, a pesar de su escaso presupuesto, un nivel de realización que se siente casero y artesanal, pero que no desentona en ningún momento. Uno de sus principales aciertos es administrar correctamente sus recursos y exprimirlos para lograr el mejor resultado.

Si hay que reconocer algo: si bien la historia está bien planteada y se vuelve interesante por el desarrollo de los vínculos entre los personajes, el último acto se hace un poco largo y diluye la tensión que ha sabido construir hasta ese momento. Pero este ítem de ninguna manera borra con el codo todo lo que escribió antes y sigue siendo una propuesta recomendable, sobre todo para consumidores de género independiente argentino.

Por Ayi Turzi

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