Black Panther: Black powa is in da houuuuseeee (Cuando los afroamericanos toman lo que les corresponde)

Hay tres cuestiones a discutir antes de abordar el nuevo engranaje de ese monstruo mediático de Disney llamado “Universo Cinematográfico de Marvel”:

1. Black Panther es la primera película protagonizada por un afroamericano (decir negro ya no es progre…): FALSO. Dos ejemplos rápidos vienen a la mente, un vencedor (Wesley Snipes como Blade) y un justo olvidado (Shaquille O’Neal como Steel).
Sí, la primera película en solitario sobre el rey de Wakanda viene a posicionarse en un escenario mundial donde las minorías y los acallados dicen “acá estamos”, pero no se dejen conquistar por los cantos de sirena de los “muy progres”.
2. El Universo Cinematográfico de Marvel está algo vetusto: DISCUTIBLE. Está claro que la maquinaria (que está cumpliendo diez años al poder) sigue funcionando, pero lo cierto es que se empiezan a ver los hilos, se empieza a notar cierta restricción narrativa y estilística para unir películas y re-aprovechar fórmulas que funcionan. Intentos como Ant-Man (Peyton Reed, 2015) terminaron siendo un tiro por la culata, con un director de renombre (Edgar Wright) dejando por la mitad el proyecto al no sentir libertad creativa. Y cada paso nuevo, cada nuevo héroe puede ser un Guardians of the Galaxy o un Doctor Strange (¿alguien recuerda mucha emoción por esta última?).
3. Las películas sobre orígenes cada vez molestan más: VERDADERO. En este esquema de entretenimiento que Disney propone, cada vez más evitamos encontrarnos con el origen para ir directo a la acción, a la relación entre superhéroes, a vender más muñecos… recuerden lo que sucedió con Spider-Man.

Black Panther, el nuevo opus de Ryan Coogler (director de Creed y fanático total de Michael B. Jordan) viene a demostrar que no importa todo lo anterior si tenes una buena historia que contar, y algo que decir.
Sí, son superhéroes. Sí, hay lazos que unen al Universo de Marvel. Pero sobre todas las cosas es una película sobre el descubrimiento personal, las responsabilidades, sobre generar puentes, y cómo no todo es blanco o negro (¿vieron lo que hice ahí?).
Al personaje de Black Panther / T’Challa (encarnado por Chadwick Boseman) ya lo conocimos en Captain America: Civil War, algo retraído… encajonado. No sólo por esa forma extraña de hablar el inglés, sino que parecía un pez fuera del agua.
Acá tiene la posibilidad de brillar, y saben qué? No lo hace.
Pero el problema no es Chadwick, el problema es la genialidad del casting que rodea al protagonista. Coogler trae a Lupita Nyong’o para ser Nakia (el interés romántico), a Danai Gurira para hacer de Okoye (una de las gemas de esta película), a Daniel Kaluuya como W’Kabi (el compañero de armas), a Letitia Wright (que se divierte como loca siendo Shuri, la hermana del protagonista), a Martin Freeman (para repetir como el queridísimo Everett Ross) y a clásicos como Forest Whitaker y Angela Basset.
Todos y cada uno de los secundarios están correctos, entendés sus motivaciones y realmente querés saber sobre ellos. Un plus, que coloca esta película un poco sobre la última del Amistoso Vecino Spider-Man.

Pero, del lado de las sombras siempre los problemas… Marvel y sus problemas con los villanos. No vamos a spoilear, pero Andy Serkis no cumple como Klaue y se termina transformando en una suerte de Joker pasado de cocaína.
Y Michael B. Jordan… compone a un muy correcto Erik Killmonger para caer en el problema de casi todas las películas de este universo.
¿Por qué teniendo buenos personajes, si sos un villano sólo te queda un destino? (salvo que seas Loki, claro… o Batman).
Con casi dos horas y cuarto de duración, se hace llevadera porque el mundo que se abre al traspasar los paneles que esconden Wakanda hace que querramos vivir para siempre allí; viviendo su cultura, aprendiendo sobre el vibranium, entendiendo sobre sus vestimentas y sus tribus. Un gran acierto que recuerda a lo logrado por James Gunn en Guardians of the Galaxy.
La escena final, y la primer escena post-créditos (sí, quedense hasta al final porque hay doblete) terminan con una pregunta que se responde por una media sonrisa del personaje, porque ya sabe que nos encariñamos con él y que podemos responderlas.
Porque entramos a su mundo y ya forma parte del nuestro.
Porque creó esos lazos que unen, y que dejan en ridículo a Trump al explicar que “en tiempos de crisis es necesario crear puentes y no muros” (claramente Ryan Coogler hablando a través de su protagonista).
Porque no es una “película de negros”, es una buena historia sobre el descubrimiento.
Y que bueno que hayamos descubierto Wakanda.

Larga vida al rey, Wakanda para siempre.

por Elian Aguilar

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