Cats: ¿El guilty pleasure de la década?

Sinopsis

Una gata llamada Victoria (Francesca Hayward) es abandonada en un
basurero. Allí vive la tribu de los gatos Jélicos, que estarán compitiendo con presentaciones musicales para decidir cuál ascenderá a una nueva vida jelical. Ahí se darán a conocer diferentes personalidades: Mr. Mistoffelees (Laurie Davidson), Rum Tum Tugger (Jason Derulo), Bustopher Jones (James Corden), Grizabella (Jennifer Hudson), Macavity (Idris Elba), Jennyanydots (Rebel Wilson), Gus (Ian McKellen) y Bombalurina (Taylor Swift). Todos actuarán ante la presencia de Old Deuteronomy (Judi Dench), la encargada de seleccionar al gato ganador.

Por: Aldana Del Giudice

Reseña

Algunas historias están hechas para ser contadas en un formato específico, es el caso de Cats. T.S. Eliot fue el creador de la obra literaria, publicada en 1939. El libro consiste en una colección de poemas humorísticos y fantasiosos que el autor había enviado en años anteriores a sus ahijados. Luego, la comedia musical fue introducida por primera vez en 1981 en el New London Theatre. Ahí fue presentada por 21 años consecutivos y rompió un récord. La producción fue ganadora del premio Olivier y del Evening Standard Awards por Mejor Musical. En 1983, la producción de Broadway recibió siete premios Tony (incluyendo el de Mejor Musical) y continuó en cartelera 18 años más. Desde su introducción en Londres, Cats fue vista por 81 millones de personas en más de cincuenta países y ha sido adaptada a diecinueve idiomas.

Desde que estrenó el tráiler, se sabía que la cosa podía salir muy bien o muy mal. Y bueno, el resultado fue negativo. Es una cuestión sorprendente porque el director Tom Hooper había lanzado anteriormente cintas muy bien recibidas, Los Miserables (2012) es una de ellas.

El gran fallo de la película, y que arruina a todo lo demás, es el CGI. Los gatos se ven raros y hasta pueden dar un poco de miedo. Su apariencia no llega a tener sentido y se pueden ver asomándose partes humanas cada tanto. Hay cosas que funcionan en otros formatos y el disfraz de felino es algo que se tenía que haber quedado en el teatro. Por otro lado, los colores también están muy saturados.

La historia es un poco rara también y eso obliga a que el relato se vuelva un poco cansador. Siguen apareciendo personajes en la mitad del film y no se entiende por dónde va la cosa. Además, más allá de que la idea es que los gatos se presenten cantando, es necesario que haya algún momento de diálogo o silencio para descansar un poco.

Las canciones, las coreografías y los arreglos de voces están bien. Sin embargo, todo queda opacado por lo anterior.

Cuenta con un elenco con nombres muy llamativos y cabe aclarar que la única que logra brillar, a pesar de todas las limitaciones, es Jennifer Hudson. Su voz hace que lo negativo se vaya por un rato y es capaz de provocar piel de gallina. Ian McKellen y Judi Dench le ponen la mejor, pero la ridiculez los pasa por encima. Por último, Rebel Wilson y James Corden caen en hacer chistes sobre gordos. La cuestión queda cliché, anticuada, y el talento que podrían demostrar es opacado por lo vulgar.

Puede que no en el cine, pero algo tan extraño merece ser visto alguna vez. Sirve, por lo menos, para saber lo que no hay que hacer. Llama la atención todo lo que puede salir mal y, en muchos momentos, los errores causan mucha gracia. Es posible que estemos hablando de la The Room de la década. En unos años podríamos encontrar a un grupo de personas haciendo fila, vestidas de gato y con una bolsa de brillantina dorada para tirar en la mitad de función. No sabemos qué podría generar Cats en un futuro y eso es lo divertido de animarse a verla, imaginar cosas bizarras sin fronteras.

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