Dry Martina: “frígida” no es un insulto

Presentada en el último BAFICI, Dry Martina tendrá este jueves su estreno comercial en sala. La propuesta intenta, a través de las aventuras de su protagonista, abarcar una temática general, aún hoy tabú. Ayi Turzi te cuenta por qué esta coproducción entre Argentina y Chile es tan sensible como efectiva.

 

Martina (Antonella Costa) vive un poco desganada, en general. Ha sabido tener un pasado un poco más promisorio como cantante pop, pero actualmente transita un aparente ocaso a pesar de no haber llegado a los 40 años de edad. La sombra eterna de su madre, también cantante, ya fallecida, y su padre en coma la colocan en una situación de angustia constante. Pero su mayor problema es otro: ningún hombre la excita, la calienta, la moja. De ahí el título de la película. Este estado inicial se quiebra cuando conoce a una groupie chilena que cree ser su hermana. ¿qué tiene que ver esta chica, que parece estar fuera de sus cabales, con la deficiencia sexual de Martina? De modo directo nada, pero su novio si: le vuela tanto la peluca a Martina que se cruza la cordillera sólo para garchar.La propuesta de Che Sandoval (Te creís la más linda) tiene un ritmo lento pero no aburre nunca. Se detiene en pequeños detalles que brindan mucha información sobre el universo que nos propone el director. Es necesario bucear en la intimidad de Martina para poder empatizar con su problemática. Y no es que ella se enfrente a dilemas morales sobre los cuales es difícil tomar una postura, la cuestión es mucho más terrenal, carnal y común de lo que suponemos. Lo que viene a poner de manifiesto Dry Martina, con tacto y humor, es un tema que aunque estamos en el 2018 sigue siendo tabú, sobre todo en el caso de las mujeres: las falencias a la hora de disfrutar el sexo.

Martina tiene una serie de actitudes que rozan el desvarío mental: se vuelve acosadora, se muestra inestable, impredecible. Si, es una persona que si te cruzás en la vida real posiblemente esquives tras una breve charla. Hay dos elementos de la trama, sin embargo, que nos posibilitan empatizar con ella, ponernos de su lado y “querer que triunfe”. En primer lugar, lo mencionado anteriormente sobre su intimidad. Pequeños gestos y sucesos que no terminan de encajar en la causalidad de la trama pero que construyen en favor de su perfil como personaje la muestran como una mujer con un problema puntual que necesita resolver. Que el problema sea carnal o “superficial” para algún pacato que no considere al sexo como parte fundamental de la vida excede los límites de la película. El otro factor es la construcción del personaje de la groupie, su supuesta hermana. En comparación está “mucho más loca que ella”, con medicación y una serie de intentos de suicidio en su haber. Decía antes que si la cruzás probablemente la esquives, pero si tenés que elegir entre ella y su hermana, sin dudas te quedás con Martina.Personal, adopta un caso particular para hablar de una problemática masiva (y silenciada) y la trata con respeto y sensibilidad. Por más películas como Dry Martina, para que “frígida” o “impotente” dejen de ser usadas como insulto y empecemos a tomar conciencia que se trata de males que acarrean sufrimiento en quienes los padecen.

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