“El legado del diablo”: Sangre en la familia

Llega a los cines una de las películas de terror más esperadas de los últimos tiempos, y que, probablemente, termine siendo la película de terror de 2018, El legado del diablo (Hereditary, 2018), la ópera prima de Ari Aster que no para de cosechar elogios desde su presentación en el último festival de Sundance.

 

¿Por qué tantas expectativas y halagos? Ari Aster, encargado también del guion, realizó un film que se vale tanto del drama como del terror clásico para llevar a cabo una película que, cuando menos lo esperan, en medio de la angustia dramática, comenzará con una fuerte carga de espantos que nos hará sacudirnos y aferrarnos a la butaca.
Annie (Toni Collette), una artista del modelismo que realiza meticulosas recreaciones de situaciones en hogares de miniatura, acaba de sufrir la muerte de su madre, una mujer rígida y muy reservada.
Annie está casada con Steve (Gabriel Byrne), y tiene dos hijos, la pequeña Charlie (Milly Shapiro) y Peter (Alex Wolf); e intenta ser una mejor madre y esposa de lo que fue su madre, pero no es sencillo.
Annie lleva consigo muchos traumas, y la situación actual de stress laboral, familiar, sumado a la muerte de su madre (con la que no mantenía mucho contacto), sólo empeora el cuadro.
La introvertida Charlie comienza a tener un comportamiento muy particular tras la muerte de su abuela, y Peter también parece ver cosas. Annie será llevada al borde y traspasado de la locura.

Como una montaña rusa llena de piruetas, el guion de El legado del diablo ofrece muchísimos giros, vueltas, y sorpresas, lo cual capta permanentemente la atención del espectador, que nunca sabe qué es lo que puede venir.
Aster aprovecha bien sus poco más de dos horas de duración, para plantear un drama que nos permita conocer a los personajes, y luego comenzar con el terror de un modo extremo, con escenas difíciles de olvidar.
Si bien todo el elenco se compromete y luce sobresaliente en sus papeles, la maravillosa Toni Collette se lleva todos los elogios como un personaje que tiene mucho de la Shelley Duvall de El resplandor (The Shinning, 1980). Pura gestualidad, pose y personalidad, Collette trasluce todo el sufrimiento de una mujer llevada al extremo de la locura.
El legado del diablo recuerda a películas como El bebé de Rosemary (Rosemay Baby, 1968), La última puerta (The Ninth Gate, 1999), y La bruja (The Wirch, 2015), tres clásicos inmediatos, quizás el miso destino de esta pequeña y extraña gema. 

POR QUÉ HAY QUE VERLA

·         Un guion inteligente que mantiene la atención constante del espectador sobre lo que puede llegar a suceder.

·         Escenas de terror inolvidables en medio de un planteo dramático conciso, y un clima ambiguo y sugestivo.

·         Toni Collette brilla como la sufrida Annie, una de las mejores protagonistas de terror, por lo menos de los últimos tiempos.

POR QUÉ NO HAY VERLA

·         Se toma su tiempo para plantear la situación completa, y los más acostumbrados a lo tradicional pueden aburrirse en el camino.

·         El guion ofrece muchísimas vueltas y detalles, y exige cierta atención por parte del espectador.

·         Algunas comparaciones con clásicos del terror realizados durante su promoción (más algunos datos engañosos) pueden desorientar y decepcionar al público.

FICHA:

Título: El legado del diablo

Título original: Hereditary

Año: 2018

Duración: 127 minutos

Dirección: Ari Aster

Intérpretes: Toni Collette, Alex Wolf, Milly Shapiro, Gabriel Byrne, Anne Down

por Fernando Sandro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *