El robo del siglo: la realidad supera a la ficción

Sinopsis

Viernes 13 de enero de 2006. Los francotiradores del Grupo Halcón están a la espera de una orden. Más de tres centenares de policías diseminados por el lugar aguardan la voz de su jefe. Miguel Sileo, el negociador, deja diluir las esperanzas de que Vitette, uno de los líderes de la banda de ladrones que entró a la sucursal del Banco Río de Acassuso, de señales de vida. Las pizzas que había pedido como condición se habían enfriado. El grupo Halcón recibe la orden y entra: se encuentran con lo inesperado. Armas de juguete y una veintena de rehenes asustados los esperan dentro; no hay señales del grupo de ladrones. Mientras revisan a los rehenes para descubrir a los artífices del robo camuflados entre ellos, la policía va descubriendo que, más de la mitad de las cajas de seguridad fueron abiertas y vaciadas. Un cartel colgado en la bóveda anuncia con letras hechas con una plantilla “Sin armas ni rencores, en barrio de ricachones, es solo plata y no amores”. Como si fuera un acto de
prestidigitación del propio Houdini. Vitette, Araujo, De La Torre, Debauza, Marciano y El Gaita han desaparecido.

Por: Aldana Del Giudice

Reseña

Hay muchos sucesos que, por su nivel de locura, son tan sorprendentes que parecen sacados de un libro. Es el caso de “El robo del siglo”, que ahora cuenta con su registro cinematográfico.

Dirigida por Ariel Winograd, responsable de Vino para robar (2013) y Permitidos (2016), la cinta tiene tintes de thriller y comedia. Él ya cuenta con experiencia en el mundo de las risas y El robo del siglo no se queda atrás. Además, suma mucho que ciertos hechos hayan ocurrido de verdad, lo que le brinda un punto más de ridiculez y sorpresa.

Un dato de color es que Fernando Araujo (personaje de Diego Peretti) participó como guionista y Guillermo Francella estuvo hablando con el hombre al que le tocaba representar, Mario Vitette. Es así cómo se logró tener una visión fiel, pero sin justificar lo sucedido. En ningún momento de su narración deja parada como lógica a la idea, provocando que no se genere una empatía con los ladrones.

El elenco hace un buen trabajo y, aunque si causa gracia, Francella no logra construir un papel original. El resultado es volver a ver a Pepe Argento en la pantalla.

Hay muchos planos creativos y juegos de cámara interesantes a la hora de mostrar el túnel. También, los escenarios fueron muy bien recreados.

Por último, la edición es muy genial y los créditos del final son muy llamativos.

El robo del siglo es un film para ir a reírse, informarse un poco sobre un caso muy bizarro de la historia argentina y salir cantando “Alta sociedad”. Posta, se re pega la canción.

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