Eyeball: El secreto de sus ojos

Un tour por Barcelona, un crimen sin resolver y un asesino que les arranca el ojo izquierdo a sus víctimas. Todos estos ingredientes están presentes en Eyeball, cuyo título original es Un gato rojo en el laberinto de vidrio, frase dicha por uno de los personajes que a la vez corresponde a la moda en el cine giallo de poner títulos con referencias a animales.

 

Esta película de 1975 está dirigida por Umberto Lenzi, uno de los grandes nombres del cine de explotación italiano, responsable de películas inolvidables como Canibal Ferox (1981) y Nightmare city (1980) entre otras. En este caso se mete de lleno con el giallo, sub-género muy en boga en Italia a principios de los setenta debido al éxito de los thrillers de suspenso de Dario Argento. El mismo Lenzi ya había incursionado anteriormente en el giallo con cuatro películas, en donde se destaca Seven bloodstained orchids (1972) que junto a Eyeball hacen una excelente doble función.

La trama es la siguiente: Un grupo de turistas americanos en pleno tour por Barcelona se convierten en sospechosos cuando una chica aparece asesinada cerca del sitio donde habían parado a descansar. Cada vez que este grupo vaya a algún lugar turístico, habrá una víctima. Todas ellas serán mujeres y les faltara un ojo. Todos guardan sus secretos pero solo uno de ellos sospecha que podría tratarse de un crimen similar ocurrido un año antes.

Para 1975 el giallo ya no era tan popular como a principios de la década. Aunque siguieran estrenándose exponentes la cantidad había bajado considerablemente, e irían desapareciendo con el correr de los años. La razón se debe al surgimiento de otros sub-géneros populares como las películas de crimen y acción a la italiana, más conocidas como poliziottechi, pero también se debe que la industria de cine explotaba lo que fuera redituable. Esa crisis convierte a Eyeball en una película extraña y bizarra. Un híbrido que puede verse tanto como un giallo, como un whodunit, donde hay que descubrir al culpable, y como un proto slasher, películas que se estrenaron antes de que se populariza el sub-genero con Halloween (1978) y Friday the 13th (1980).

Eyeball, como se la conoce internacionalmente, es una coproducción entre España e Italia, de ahí que la historia transcurra durante un tour por Barcelona, una idea bien pensada por su director para justificar la producción. Además esto le sirve como excusa para convertir sus calles en lugares peligrosos donde todo es posible, característica habitual del giallo la de transformar una postal turística en una potencial zona peligrosa.

El asesino, que viste un piloto rojo y usa guantes del mismo color, lo cual ya de por si escapa a la vestimenta oscura atribuida a los villanos de este sub-genero, ataca siempre de día, esperando que la víctima este sola en un lugar vacío. Estas escenas funcionan gracias a la banda sonora de Bruno Nicolai, el segundo compositor más prolífico en el giallo después de Ennio Morricone, quien acentúa el terror y cuya pegadiza melodía principal se repite a lo largo de la película.

Inspirado en The bird with cristal plumaje (1970), Lenzi trabaja sobre la mirada y el recuerdo. La película empieza con un montaje de fotografías, luego en una de ellas se encontrara una importante pista. El protagonista debe recordar con atención una escena del pasado donde algo no encaja. Incluso el motivo del asesino responde a la lógica de la mirada, y hasta puede descubrirse fácilmente su identidad, solo que no hay que pestañear.

Eyeball cuenta con varias figuras del cine de explotación europeo que luego desaparecerían. El caso más famoso es el del actor británico John Richardson, quien protagonizo la película que abrió el camino para que la industria italiana empezara a prestarle atención al género fantástico; La maschera del demonio (1960) dirigida por Mario Bava, padre del terror gótico italiano.

Richardson seria uno de los tantos actores considerados para interpretar a James Bond en On her majesty’s secret services (1969) pero por suerte, para nosotros y para el cine, eso no se dio y logro una larga e interesante carrera, yendo de un sub-genero a otro. Si bien las actuaciones en el giallo son funcionales a la historia, lo que se suele destacar es la presencia. No cualquiera podía hacer de galán y de personaje traumado, Richardson logra ambas.

Aunque Eyeball no esté a la altura de los mejores trabajos de Lenzi dentro del giallo, si se trata de su película más entretenida y accesible. La suma de varios asesinatos, más la investigación, sin obviar algunas escenas y diálogos doblados al inglés que hay que ver para creer, la convierten en una experiencia rara y fascinante dentro un cine que es imposible volver a hacer.

por Santiago González

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