Futbol y lisergia: Diamantino

Una placa al inicio de la película aclara que los hechos que serán narrados a continuación no tienen ninguna relación con hechos o personajes reales. Y qué bueno que lo dicen, porque sino uno pensaría que Diamantino, el jugador de fútbol portugués de gran talento, atractivo físico pero pocas luces intelectuales remite de modo directo a Cristiano Ronaldo, cargando a la película de un sentido de lectura diferente. (¿Se entiende, no?)

Diamantino erra un penal clave, que no solo le arrebata a Portugal la copa del mundo sino que mata a su padre de un disgusto y aniquila su carrera. Pero su figura queda a cargo de sus hermanas, las mellizas Sonia y Natasha, que encuentran la manera de seguir lucrando con él. Ceden, sin su consentimiento, su cuerpo aún vivo a una clínica genética que lo clonará para crear un equipo de fútbol invencible, que le devuelva la alegría a la gente mientras el gobierno hace de las suyas. Diamantino cree que está yendo a una especie de rehabilitación, pero experimentan con su cuerpo y las consecuencias no tardan en verse.

Hay otras tramas que van en paralelo con la clonación en el mismo nivel de delirio, rozando lo absurdo. Sin embargo, la película logra mantener cierta (relativa, muy relativa) seriedad: este es su plus diferencial, nunca se refiere a si misma como una bizarreada y deja ocultos sus hilos.
Se sostiene, en principio, por la actuación de Carloto Cotta en el rol protagónico, que aporta al personaje una frescura e inocencia absolutas, pasando muy cerca de la imbecilidad pero no cayendo en ella.
Pero no se queda solo en una anécdota e indaga en problemáticas más universales, como la inevitable debacle de las carreras deportivas, los intereses económicos del entorno (y acá escala un poco más aún a conceptos más abstractos, como la envidia y la avaricia) y las consecuencias que puede tener la manipulación genética cuando es usada con fines políticos.
Puede volverse un poco aburrida promediando la mitad, porque la intensidad de las acciones decae y, aunque empatizamos con el protagonista desde el minuto cero, hay algo que nos dice que va a terminar triunfando, entonces como nunca tememos por él no sentimos suspenso sobre qué nos deparará la resolución.
Muy cuidada y lograda a nivel visual, incluye unas secuencias con cachorritos gigantes dignas del mejor sueño de Susana Gimenez. Y lo mejor, lo sobresaliente, lo más recordable, es Guantecitos, el pequeño gato negro que acompaña a nuestro pseudo héroe.


Por Ayi Turzi

http://www.ayiturzi.com

 

Para saber más de cine, series y cultura pop busca la CFyB en todos los puestos de diarios y comiquerias del país. Y si no la encontrás y querés tenerla chequea esta nota con toda la data para suscribirte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *