Hitos latinoamericanos de terror: La casa muda

La película uruguaya, primera latinoamericana filmada con una cámara de fotos, rompió récords de taquilla y hasta tuvo su (fallida) remake estadounidense.

 

En 2009 un grupo de uruguayos subió un teaser trailer a Internet. Se llamaba La casa muda y eran tiempos en que el found footage recién comenzaba a explotar con películas como Actividad paranormal. En el extracto se veía a una joven (Laura) junto a su padre recorrer una casa a oscuras con una luz de noche. Estaba filmado con una cámara de mano y conectaba los hechos con crímenes a través de extractos periodísticos. Y sucedió lo impensable: comenzaron a recibir llamadas de estudios norteamericanos y de infinidad de distribuidoras europeas que querían el material. Pero la película aún no estaba terminada y debían hacerlo en tiempo récord.

Así comenzó el camino de lo que sería uno de los mayores sucesos internacionales de Uruguay. Lo que sucedió después fue el clásico cuento de hadas para cualquier realizador que arranca: La casa muda se convirtió en un suceso de taquilla vendido a más de 30 países. Se estrenó en 2010 en el Festival de Cannes (en la sección Quincena de Realizadores) y luego pasó por una docena de festivales.

La cadena HBO compró los derechos televisivos para América Latina y se estrenó en el Festival de Sundance la (decepcionante) remake estadounidense “Silent house”. Hasta hoy sigue siendo la película uruguaya más taquillera estrenada en Argentina con 52.000 espectadores. Este año su director (Gustavo Hernández) estrenó No dormirás, una coproducción argentino-española-uruguaya que se convirtió en la película de terror nacional más vista con más de 100.000 espectadores.

La casa muda tiene una premisa sencilla: Laura y su padre Wilson deben reacondicionar una casa de campo que pronto será puesta a la venta. Para comenzar con los trabajos bien temprano, pasarán la noche allí. Sin embargo, pronto escucharán ruidos en el piso superior y su padre desaparecerá. La película está contada en tiempo real y muestra a Laura intentando salir de la casa. Fue publicitada como la primera película latinoamericana filmada con una cámara de fotos y con un único plano secuencia de 72 minutos.

Te contamos en palabras de su director, Gustavo Hernández, y su productor, Gustavo Rojo, la génesis de esta producción y sus repercusiones.

El germen del proyecto. Por Gustavo Rojo.

El proyecto se realizó de manera cooperativa. Los técnicos no cobraban dinero, solo tenían un porcentaje sobre las posibles ganancias. El día que firmé los contratos con ellos, les decía a cada uno que el contrato era solo nominal, por si llegaba a sobrar algún peso, pero les quería dejar en claro que si su intención era recibir en algún momento dinero por el proyecto, prefería que no participaran. Solo quería gente que tuviera ganas de participar de la experiencia, sin ningún fin económico, que en ese momento realmente pensaba que era imposible. Todos se embarcaron en esta travesía sin dudarlo. Luego pasó lo imposible. Subimos el teaser trailer a Internet y comenzaron las llamadas de los estudios norteamericanos, y de infinidad de distribuidoras europeas. El mail explotaba, el teléfono no paraba de sonar. Fue un boom inmediato, pero mentiroso.

El rodaje. Por Gustavo Hernández.

El proyecto nace de una limitación o lo que parece una limitación presupuestal. El productor Gustavo Rojo tenía 8.000 dólares. Estaba ansioso por producir un film uruguayo de terror y me convocó para filmarlo. En ese momento me pongo a pensar cómo aprovechar ese dinero y lo primero que me planteo es limitar los días de rodaje a un mínimo tolerable hasta que después de unos días se me ocurre la idea de un plano secuencia: Miedo real, en tiempo real. En un solo día podíamos resolver la película, aunque al final fueron cuatro.

La idea era bien simple, una locación, una actriz y dos actores secundarios. Desde la crónica roja arrancamos una noticia muy vieja que había ocurrido en el interior del país y adaptamos ese hecho trágico. Fuimos por la locación y encontramos una que encajaba, pero había un problema: el dueño tenía una enfermedad terminal y nos confesó que no duraría más de dos meses. Así que nos pusimos a trabajar, a escribir, y a ensayar como locos este experimento. Al final llegamos a la fecha e increíblemente y lamentablemente después de terminado el rodaje, el dueño de la casa falleció.

El rodaje obviamente fue caótico. Necesitábamos una cámara chica y liviana para movernos libre por el lugar. Elegimos la Canon 5D Mark II que cumplía todo eso, con el agregado que es una cámara muy luminosa. No teníamos plata para iluminar las ocho habitaciones, así que teníamos que ir con una cámara que nos permita ahorrar en luces, cables, tiempo. Un lente Canon con apertura 1.4 y empezamos a grabar, lleno de errores, pero con una energía muy particular, porque se respiraba una fiebre muy linda y estábamos experimentando un ejercicio nuevo. Habíamos dibujado todos los movimientos de cámara y la coreografía con los actores, pero después de cada día de rodaje terminábamos con los tobillos hinchados porque nos pegábamos constantemente con los muebles de la locación. La planificación cambió en el rodaje e improvisamos un montón y después, repetición tras repetición, fuimos construyendo La casa Muda.

El Festival de Cannes. Por Gustavo Rojo.

No importa todo el dinero que recibimos, mi meta no estaba dirigida hacia allí. Porque la meta de todos los que queremos hacer cine de género no pasa por recibir dinero, participar en festivales o tener reconocimiento: queremos asustar a nuestro público. Y tuvimos la suerte que dentro de ese público que logramos asustar, se encontraba Frédéric Boyer, nada más ni nada menos que el director de la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, y eso hizo que el prestigioso festival sea el trampolín del éxito de la película.

Porque más allá de lo excelente que sea la película y lo buenas que sean tus intenciones y la de tu agente de ventas, necesitas una vidriera lo suficientemente amplia para que la gente del mercado preste atención a un grupo de jóvenes desconocidos. Y eso fue Cannes para nosotros.

Casi sin darnos cuenta, estábamos en el festival más importante del mundo, estrenando a sala llena, bajo la atenta mirada del mundo. En ese pasaje por el festival, recibimos invitaciones de más de 40 festivales a los largo y ancho del mundo, y también el interés de más de 40 mercados para comprar los derechos del film.

Elizabeth Olsen en la remake SIlent House

La remake. Por Gustavo Hernández.

Después de concretarse las ventas en el Festival de Cannes de La casa muda nació el interés de algunos estudios y también de productores independientes de filmar la remake. Luego de unos meses nos llegaron algunas ofertas concretas y la noticia de que Chris Kentis (Mar Abierto) estaba interesado en la dirección. Para nosotros era todo nuevo y recién cuando firmamos el contrato pudimos entender la dimensión del suceso, algo inédito en la cinematografía del Uruguay.

El contrato era muy claro y no teníamos injerencia alguna desde el punto de vista artístico, así que no estuvimos en ningún proceso de la remake. A nivel de realización y fotografía nos contactaron por alguna duda concreta y nada más. Nos enviaron el guión pero solamente para calmar nuestra curiosidad.

Las negociaciones previas para vender los derechos fueron durísimas. A tal punto que no querían poner nuestros nombres en la remake y tampoco que se basaba en La casa muda, una obra nuestra. Algunos puntos cedimos pero en otros nos pusimos muy firme, pese a que peligraba la caída del contrato. Cuando la película estuvo terminada me enviaron un link por 5 horas pero no llegué a verla. Recién la vi tres meses después de su estreno y sin apuro.

Gustavo Hernández

¿Por qué es un hito latinoamericano de terror?

  • Fue la primera película latinoamericana filmada con cámara de fotos y con un solo plano secuencia.
  • Marcó una importante tendencia latina a nivel mundial en tiempos donde recién arrancaba el boom de los falsos documentales en el género de terror.
  • Fue estrenada en el Festival de Cannes.
  • Fue vendida a más de 30 países.
  • La cadena HBO compró los derechos televisivos para América Latina.
  • Tuvo una remake estadounidense (Silent house), protagonizada por Elizabeth Olsen.
  • Es la película uruguaya más taquillera estrenada en Argentina.

 por Carina Rodríguez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *