“La monja”: ¿Llena eras de gracia?

La quinta inmersión en el universo expandido de El conjuro, La Monja (The Nun, 2018), aprovecha hasta agotar un personaje del que ya parecía no poder contarse nada más.

 

Desde los primitivos relatos de horror, las figuras “clericales” han servido de inspiración para  inspirar pavor. Ya sea por la eterna batalla entre el bien y el mal, lo santo y lo diabólico, y la figura del demonio como un ángel caído; o por el sólo hecho del “respeto” que infunde un sacerdote y toda la parafernalia del rito. Las religiones y las iglesias en una narración de terror son un lugar común para que ocurran hechos sin explicación racional.
El universo de El conjuro (The Conjuring, 2013) que inició con las historias reales de los Warren, pero ya se expandió más allá; no podía ser ajeno a esto. Por eso, el segundo personaje en tener su spin-off tenía que ser Valak, o para los amigos, La monja.
A La monja la vimos en El conjuro 2 (The Conjuring 2, 2015) como la causante del supuesto asesinato de Ed Warren en la premonición de Lorraine; de ahí que sabemos su nombre real. También la vimos en los post créditos de Annabelle 2 (Annabelle Creation, 2017), y de ahí sabemos que su guarida es un convento rumano.Justo en esa escena post créditos se ubica el inicio de La monja, con dos religiosas teniendo que combatir algo detrás de una puerta.
Cuando una de ellas “se suicida” posteriormente, El Vaticano envía a investigar al Padre Burke (Demián Bichir) y a la novicia Irene (Taissa “soy la hermana idéntica de Lorraine pero que no se note” Farmiga); a quienes se les sumará un tercer personaje, el testigo del suicidio, Franchute (Jonas Bloquet) – sí, le dicen así casi toda la película –.
Lo que sigue es un tramo largo de jump scares, y sustos falsos, en los que los tres personajes por separados son aterrados por La monja. Todo hilado mediante una historia más bien escueta.
Aprovechamiento al mango de una franquicia exitosa. Típica película que había que hacer. Mucho cliché. El director Corin Hardy – ahora entendemos por qué estrenaron acá la pedorra The Hallows (2015) –  haciendo algo de coreografía y contraste de colores. Poco clima de tensión. La monja es una película apta para no exigentes.

POR QUÉ HAY QUE VERLA:

  • Nos vienen cebando con el personaje hace tres años, y hay que reconocer que la campaña publicitaria es ganchera.
  • Lo clerical y el terror siempre se llevan de la mano.
  • Algún que otro susto si estás muy despistado logra.

POR QUÉ NO HAY QUE VERLA:

  • No hay historia que contar, la construcción de personajes es muy pobre, y copia de películas mejores.
  • El terror se basa en puros sobresaltos del mismo personaje saliendo de cualquier lado, pero nunca construye clima o atmósfera.
  • Es solo el aprovechamiento de un personaje y una franquicia que no da para más, que subestima a su público porque sabe que el éxito está asegurado.

FICHA

Título: La monja

Título original: The Nun

Año: 2018

Duración: 96 minutos

Dirección: Corin Hardy

Intérpretes: Demián Bichir, Taissa Farmiga, Jonas Bloquet, Bonnie Aarons

por Fernado Sandro

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *