La noche de Walpurgis: Corazón de León

La filmografía del director León Klimovsky (1906-1996) es una de las más interesantes a descubrir y reivindicar. Para cuando se volvió famoso por sus colaboraciones dentro del cine de terror español con el actor y guionista Jacinto Molina, conocido internacionalmente como Paul Naschy, la carrera de Klimovsky ya llevaba transcurridas tres décadas, en las cuales ya había entregado propuestas valiosas que mostraban a un profesional que entendía el material con el que trabajaba y que amaba al séptimo arte.

Nacido en Argentina, su pasión por el cine lo llevo a ser uno de los precursores del cineclub, que como indica su nombre servía como lugar de reunión para ver películas que no se estrenaban comercialmente, a la vez que financio el primer teatro dedicado a la exhibición de películas artísticas. Esa misma pasión fue la que lo llevo a convertirse en guionista, luego en asistente de director para finalmente terminar filmando su opera prima en 1947, una adaptación de El jugador del escritor Fyodor Dostoyevsky. De más esta decir que muchas de sus películas del periodo nacional se encuentran disponibles en youtube.

¿Cuáles fueron las decisiones que lo llevaron a trabajar a España? Seguramente haya sido la apertura de la industria de cine europea al mundo y la posibilidad de coproducciones entre distintos países (sobre todo con Italia). Una decisión comercial que le sirvió a Klimovsky que ya tenía fama de ser un director profesional que podía llevar a buen puerto cualquier producción de cualquier género.

Dos muchachas comienzan a investigar donde podría estar ubicada la tumba de una condesa asesina llamada Wandessa de Nadasdy. Las pistas las llevan al castillo de Waldemar Daninsky, quien ya desde la primera escena se establece que es un hombre lobo. Un accidente en la supuesta tumba de la condesa la revive y esta comienza a convertir a toda la gente con la que se cruza en vampiros.

La noche de Walpurgis (1971) fue la primera colaboración entre Naschy y Klimovsky. Al ser la primera fue también la más significativa. Primero porque era la cuarta vez que Naschy interpretaba a Waldermar Daninsky, personaje que lo llevo a la fama y que ya estaba establecido en la audiencia, lo cual le dio el pie para escribir un guion donde podía jugar con la historia y con los personajes del hombre lobo y del vampiro. Segundo porque en Klimovsky encontró un aliado que entendió la propuesta, y que, y esto es mucho muy importante, consiguió un producto con dignidad y sin caer en la burla, o sea se lo tomo todo en serio.

Este binomio consiguió que la película fuera un éxito financiero a la vez que fuera considerada históricamente como la iniciadora del boom por el cine fantástico, a pesar de que en la década anterior ya había muchos exponentes, sobre todo de parte del mítico director Jesús Franco, el otro nombre más importante en el cine de terror español.

Otro de los motivos por los cuales funciona La noche de Walpurgis es por el evidente amor de Naschy por los monstruos clásicos que, a pesar de manejarse según la renovación que pedía el público en la década del setenta, mantuvo la tragedia asociada a ellos. Klimovsky a su vez entrego su profesionalismo derivado de las varias décadas que tenía a cuesta suyo filmando. Hay que señalar que posiblemente el director haya visto muchas de las películas de la Universal en el momento de su estreno así que no era ajeno a estos personajes.

De sus nueves colaboraciones, esta película no solo sirve como introducción para la filmografía de ambos sino que capaz sea su mejor trabajo juntos. Klimovsky haría al año siguiente La orgia nocturna de los vampiros (1972) una interesante película que trabajaba nuevamente con los vampiros, y El mariscal de infierno (1974) una propuesta jugada para la época franquista. Seguiría filmando películas, algunas mejores que otras hasta finales de la década, un año antes de su muerte recibiría el premio Honor de la asociación de directores españoles.

Por su parte Naschy iría dando tumbos de acá para allá tratando de mantenerse como el máximo representante del terror español, pero con el correr de los años la calidad de las películas bajaría. De hecho si se compara sus trabajos con Klimovsky con los que hizo con su otro habitual colaborador Carlos Aured, el resultado salta a la vista, más allá de la diversión que pueda provocar.

La noche de Walpurgis es la puerta de entrada para descubrir a un director argentino que es conocido por sus aportaciones al cine de terror español pero que tiene una valiosa filmografía para todos los curiosos.

por Santiago Gonzalez

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