Las perlitas de más allá de Babilonia Gaucha

Inspirados en la obra Babilonia Gaucha, del autor Diego Curubeto, en la cual se tratan las relaciones entre Hollywood y Argentina, creamos la sección Las perlitas de más allá. De la mano de nuestro especialista en historia del cine, Diego Bravo, profundizaremos y entraremos en los detalles más desconocidos de los vínculos que unieron y aún unen al mágico mundo del cine americano con el mágico mundo del cine argentino.


Primera entrega: La Pasión de Rita Hayworth

Hoy es un nuevo aniversario del nacimiento de la recordada actriz Rita Hayworth, quien llegó a este mundo en 1918 en Brooklyn, Nueva York. Su nombre real era Margarita Carmen Cansino y fue hija de bailarines. En su adolescencia salía de gira con su padre y se presentaban como marido y mujer. Lamentablemente, esta estrategia no fue solo una fantasía para atraer al público, sino que también, una pantalla para que el padre abusara de ella en reiteradas ocasiones.

Sus virtudes en la danza y su belleza increíble le permiten actuar en su primer rol con diálogo en Amor de gaucho (Under the Pampas Moon, 1935) de James Tinling. En la película aparece acreditada con su nombre real, Rita Cansino, e interpreta a Carmen en un número musical de samba. Esta peli adapta la temática del western, pero que se desarrolla en Argentina, creando un subgénero que se conocería como “gaucho western”. El mismo año, apareció en otro film de este subgénero titulado Pasión gaucha (Hi, Gaucho, 1935) de Thomas Atkins donde trabaja con el actor argentino Enrique De Rosas, pero estas no fueron las únicas conexiones de Rita con nuestro país.

Educando a Rita

En 1937 se casa con su primer marido Edward Judson y es en ese mismo año cuando el director del estudio, Harry Cohn, la contrata y empieza a realizarle cambios estéticos para catapultarla al estrellato. Su nombre artístico será desde ese momento y para siempre Rita Hayworth, se somete a electrólisis, para que le levanten la línea del cabello y se lo tiñe a un colorado furioso que la inmortalizará como un ícono de femme fatale lo que la llevó a ser apodada “La diosa del amor”.

En 1942 protagonizó la que, para Rita, sería su película favorita, Bailando nace el amor” (You Were Never Lovelier) de William Seiter junto al icónico actor y bailarín de los clásicos de la meca del cine, Fred Astaire. Este film es una adaptación del clásico argentino de Francisco Mugica Los martes orquídeas del año anterior, en la cual Rita recrea el rol que interpretó Mirtha Legrand en el film origina y en la que  aparecen acreditados los autores del guion original, Carlos Olivari y Sixto Pondal Ríos. También se destaca la presencia del compatriota Barry Norton en un breve rol.

Soy Rita de Buenos Aires

Pero la conexión más notoria de “La diosa del amor” con nuestro país ocurrió en 1946 cuando protagonizó Gilda de Charles Vidor. En este drama de suspenso, Rita representa a la esposa del dueño de un casino en Buenos Aires que descubre que la nueva mano derecha de su marido es un antiguo amante con el cual no terminó todo muy bien. El film tiene cierto contenido erótico por el striptease que realiza Gilda mientras baila Put The Blame On Mame, a pesar de que la única prenda que se quita es un guante, la atracción es imposible de contener por sus movimientos. Así, su imagen de sex symbol quedaría inmortalizada para siempre en la pantalla y daría origen a una famosa frase, expresada por la propia Hayworth: “Los hombres se acuestan con Gilda, pero amanecen conmigo”.

Este film que sucede en una Argentina recreada en los estudios hollywoodenses dio inicio a la pareja cinematográfica junto al mítico Glenn Ford con quien compartiría otros cuatro filmes: Protegida de papá (The Lady in Question, 1940), Los amores de Carmen (The Loves of Carmen, 1948) ambas del director de Gilda; Su otro amor (Affair in Trinidad, 1952) de Vincent Sherman y La trampa del oro (The Money Trap, 1965) de Burt Kennedy.

Glenn se convirtió en el mejor amigo de Rita durante esos rodajes y esa amistad perduraría a lo largo de toda la vida, convirtiéndose así en el único hombre que estuvo siempre a su lado.

¿Yo me quiero casar, y Ud.?

Es de amplio conocimiento que Rita tuvo cinco maridos, el primero fue Judson (1937-1942) al que ya nombramos. A él le siguieron el director Orson Welles (1943-1947) con quien filmó La dama de Shangai (The Lady from Shangai, 1947) y a este le sucedió el príncipe de Persia, Alí Khan, y, por último, se casó con el director James Hill (1958-1961).

Pero lo que nos interesa para terminar la nota es que de 1953 a 1955, Rita estuvo casada con el argentino Dick Haymes. Dick era un famoso cantante y ocasional actor y conoció a Rita cuando se cruzaron en los sets de sus films que se desarrollaban en el mismo estudio. El flechazo fue tan certero que se casaron al poco tiempo y vivieron momentos de mucha felicidad, al punto de que la actriz dejó de lado un tiempo su carrera en pleno apogeo para pasar más tiempo con él. Pero como diría alguien de por acá “pasaron cosas” y los problemas con el alcohol que tenía la pareja los llevaba a vivir situación limites como la de jugar a la ruleta rusa. Lo cual se fue sumando a otros problemas y tras dos breves años la pareja se desmoronó y terminaron separándose.

Lamentablemente, luego de superar los problemas de alcoholismo, Rita empezó a padecer, en la década del 60, síntomas del mal de Alzheimer, que afectaría y opacaría lo que le restaba de carrera, terminando su última peli en 1972, un clásico de Sábados de superacción: La ira de Dios (The Wrath of God) de Ralph Nelson. Finalmente falleció el 14 de mayo de 1987, en su funeral, uno de los que llevó su féretro fue su amigo de siempre, Glenn Ford, quien, con un gran ramo de rosas, le demostró todo su amor y afecto de siempre.

Sabemos que Rita nació en Brooklyn, pero su historia está tan ligada a la Argentina que nos gusta pensar que en realidad nació en Lanús o Rafael Calzada y que, desde allí, llegó a ser reconocida como la 19º gran estrella del cine según la lista del American Film Institute.

Estés donde estés: ¡salud, Rita!

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