“La masacre de Texas: El origen de Leatherface”: Mi historia antes de ser yo

¿Habrá pensado Tobe Hooper cuando hizo El loco de la motosierra (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) que sentaría muchas de las bases para el cine slasher posterior? ¿Se habrá imaginado que manosearían tanto su idea original?

 

La masacre de Texas: El origen de Leatherface es la octava película en la historia de los asesinos ruteros Sawyer, y posee todos los problemas de una saga a la que ya no saben cómo seguir exprimiéndole el jugo.
Lo “original” de esta entrega es que no es otra secuela, o derivación de la familia, sino que vuelve el tiempo atrás para contarnos, como adelanta el título local, el inicio del personaje central de la saga, Leatherface.
Claro, lo original se acaba cuando nos enteramos que ya hay tres inicios diferentes previos. ¿El aliciente? Que esta podría ser la historia de Leatherface, antes de ser Leatherface. La precuela de la precuela.

¿De qué va? Cinco adolescentes encerrados en un psiquiátrico se fugan y para eso secuestran a un enfermera; uno de ellos será Leatherface en un futuro. ¿Quién? ¿Suspenso? Ni ahí, es muy obvio, aunque la película quiera disimularlo.
Hay un policía (Stephen Dorf con mostacho) sádico que los persigue, y la idea de hacer ver que Leatherface no es tan malo, sino que lo hicieron así por todos los maltratos que recibió.
Dorff y Lili Taylor como Verna, la madre de Leatherface son lo mejor de una película que, quizás hubiese funcionado mejor si no mantenía relación la franquicia.
Alexandre Bustillo y Julien Maury de À l’intérieur (2007) hacen un buen trabajo imprimiéndole ritmo en el montaje, y entregando un primer tercio de la historia muy prometedor que luego se  desinfla con una historia que no los acompaña.
La masacre de Texas: El origen de Leatherface es la nueva entrega de una saga que pide que no solo  sea principio, también final.

POR QUÉ HAY QUE VERLA

  • Comienza de un modo muy interesante, con un preámbulo que le hace justicia a la saga.
  • La historia, como hecho independiente de la franquicia, tiene momentos cumplidores.
  • Stephen Dorff y Lili Taylor engalan con dos interpretaciones por encima de la película.

POR QUÉ NO HAY QUE VERLA

  • Es un mero aprovechamiento de una franquicia que ya no tiene nada para dar. Cambia las reglas, y en sí no vemos (casi) a Leatherface.
  • Se esfuerza en hacer pasar por “bueno” un ícono de los villanos del cine de terror.
  • Pretende crear un juego de adivinar quién será Leatherface, y no funciona.

FICHA

Título: La masacre de Texas: El origen de Leatherface

Título original: Leatherface

Año: 2017

Duración: 90 minutos

Dirección: Alexandre Bustillo y Julien Maury

Intérpretes: Stephen Dorff, Lili Taylor, y Sam Strike

 

por Fernando Sandro

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