Hechizo de tiempo: Muñeca Rusa

Entre sus últimos estrenos, Netflix presentó Muñeca Rusa, una serie que plantea la historia de Nadia, una programadora adicta a probar cuanto tipo de droga se le cruza por adelante. El día después de su festejo de cumpleaños muere atropellada por un auto. Y reaparece en el baño de la fiesta. Y vuelve a morir. Y así sucesivamente. ¿Es un calco del clásico El Día de la marmota? Sí pero no.

Nadia despierta después de morir en el mismo baño, en la misma circunstancia, siempre acompañada por Gotta Get Up de Harry Nilsson. Lo que va sumando cada vez es la conciencia de lo que acaba de suceder. Recuerda todas sus muertes, las contabiliza, busca causas, trata de salir de ese loop temporal en el que está inmersa. E, inevitablemente, muere. Pero cada muerte sirve como información no solo para avanzar ella, sino también para hacer avanzar a su entorno.
La protagonista se apega más a la definición de antihéroe, avanzando a veces más por sus defectos que por sus virtudes. Sin embargo, a pesar de su torpeza y de su moral no clásica (o dudosa si se quiere), no podemos evitar identificarnos con ella desde el principio. La actuación de Natasha Lyonne (Orange is the new black) sobre todo por su tono de voz, hace de Nadia un personaje querible, lo cual simplifica el engancharse con la historia.

 

Los personajes secundarios que aparecen van mostrando diferentes facetas que los convierten en aditamentos más interesantes (y reales) a medida que transcurren los capítulos. Porque, a diferencia del clasicazo protagonizado por Bill Murray, Muñeca Rusa empieza a revolver en el pasado de Nadia, porque la salida del laberinto puede estar allí. O no.

 

Creada por Leslye Headland, Natasha Lyonne y Amy Poehler, consta de ocho capítulos de entre 20 y 25 minutos de duración, y es maratoneable.  Cuando la trama coquetea con volverse repetitiva y no avanzar, alrededor del cuarto episodio, aparece otro personaje cuya presencia complejiza todo el escenario. Todo lo que nombramos hasta aquí es positivo pero, nobleza obliga, lo que decepciona un poco es el final. No porque no cierre nuestras expectativas, sino que es un cliffhanger de cara a su segunda temporada, aún no anunciada aunque implícita, porque sabemos que las series originales de Netflix no se planifican jamás como temporada única.

Por Ayi Turzi
http://www.ayiturzi.com

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