Ni siquiera Leal al género

Ernesto Lopez cruzo la triple frontera para ir a buscar “algunas cosas” y de paso, se vio Leal, solo hay una forma de vivir (2018) una nueva película del cine paraguayo.

Cuando vi las primeras imágenes de Leal (2018) admito que me generó muchísimas expectativas. Una suerte de Operación Mekong (2016) venida a menos en plena selva  de la triple frontera y que prometía una masacre de narcos a manos de intrépidos policías guaraníes.

Rápidamente crucé al Paraguay para ver esta pequeña promesa en su semana de estreno.  Antes de empezar quiero decir que me gusta el cine paraguayo. Y me encanta que en un país con nula tradición cinematográfica se estrene una película de acción con un millonario presupuesto como es Leal. Y me encanta que el cine haya estado lleno, que la gente se emocione y que se ría con los chistes del film.

Pero Leal no es una buena película. Ni siquiera es entretenida, que es lo que al menos está obligada a ser.

No le pido mucho, no le pido NADA a una película que no sea entretener. Y  tal vez si el contexto fuera otro yo sería más permisivo con Leal, pero si tenés UN MILLÓN DE DÓLARES para filmar una película de acción, ponete las pilas hijo de puta, hay cosas que no podes hacer.

Escrita, la historia de Leal parece buenísima. Un militar retirado, por expresa orden del Presidente de la República, arma un comando especial de Elite para terminar de una vez por todas con un capo narco que opera a sus anchas en la triple frontera y suele burlar una y otra vez los operativos policiales que buscan capturarlo.

Pero que esto no los engañe, el guión de Leal, escrito por Andrés Gelós (Que escribió Cumbia Ninja, para que se den una idea del tipo de cagadas de salen de la mente de este personaje) es a todas luces lo peor de la película, y eso es mucho decir. No cierra por ningún lado, ni hablar de desarrollo de personajes, de arcos argumentales ni de cualquier cosa que si bien puede parecer básica para cualquiera que tenga conocimiento de lo que es un guión cinematográfico, parece escapar y por mucho al talento del argentino.  No se cuanto habrá cobrado Gelós por el trabajo que hizo en Leal, lo que sé es que debería devolverlo todo como un acto de respeto al espectador o, al menos utilizarlo para pagarse un curso de escritura cinematográfica. 

 

El problema tan grande del guión no es que a nadie le importen los personajes (De algunos apenas sabemos el nombre), ni que ni siquiera se esfuerce por crear un suspense. El problema es que, al menos en teoría, Leal es una película de ACCIÓN, pero el guión no parece enterarse de esto, dándonos el primer tiroteo casi a la media hora de película, cuando ya estamos totalmente anestesiados por la inmensa cantidad de de diálogos de mierda que vimos en esos escasos 30 minutos . Si tenemos tantos personajes carentes de personalidad como en el caso de Leal bueno, capaz no nos importa tanto si hay muchos tiroteos y cositas entretenidas. Pero, como parece ser el pecado original de los manos guionistas, Gelós tiene aires de grandeza, por lo que intenta a cualquier precio construir una gran historia a base diálogos trilladísimos y chistes sin ningún tipo de gracia ni sentido en el contexto de la historia. Con respecto a los chistes malos, en estos destaca el personaje de Roberto Vallejos (Mauricio Jortack), un cantante de cumbia argentino que, como casi todos, entra con calzador en la historia Y digo que destaca porque era un personaje ideal para burlarse de los argentinos, para hacernos mierda, como se ve que claramente era la intención. El problema es que el humor que maneja la película es tan burdo y básico (Vallejos no deja de repetir Boludo y la concha de tu madre hasta la exageración) que, más que causar gracia, el personaje genera poco más que lástima.

 

En cuanto a dirección la película no se puede decir que funcione del todo mal. Rodrigo Salomón y Roberto Scappini no habían trabajado en cine anteriormente, Leal es su opera prima y la verdad es que se manejan bastante bien. La química entre ambos es evidente y logran un manejo de planos veloz y efectivo en líneas generales, más allá de algún que otro error tan mínimo que no vale la pena mencionar.  Eso sí, la gran falla está en los tiroteos. Todos están pésimamente dirigidos y coreografiados, parecen más escenas de una mala novela de Caracol que otra cosa. El problema es que tratándose de una película que (al menos en teoría) está centrada en la acción esto resulta muy perjudicial para el conjunto final, que solo nos  deja muchas (muchísimas) escenas con diálogos que no llevan a ningún lado y de vez un cuando un tiroteo que, cuando aparece, deja la sensación de ser muy poco.

Otra cosa que no puedo evitar mencionar es que A LA PELÍCULA LE FALTA UNA ESCENA. Esto se produce cuando Ramón Fernandez (Muy carismáticamente encarnado por Silvio Rodas), el ex militar convocado por el Presidente es llevado por un cadete al lugar de la cita. En un determinado momento, sin explicación alguna, Ramón apunta al cadete con su arma (?) y, en la escena siguiente YA ESTÁ AL MANDO DEL COMANDO para combatir al narcotráfico. Nunca se ve, nunca se explica que mierda pasó en la cita con el presidente, ni siquiera podemos saber si esta tuvo lugar. Mi teoría es que la escena desapareció en algún momento durante el proceso de edición y nadie se dió cuenta ni siquiera viendo el producto final.

Actoralmente la película sí que cumple. No hay ninguna actuación digna de un premio, y definitivamente nadie puede dar matices a personajes que no los tienen pero dentro de todo el elenco se desenvuelve de manera más que decente, más allá de las terribles limitaciones del guión.

Luis Aguirre muy bien como Gorostiaga, el milico rebelde y desob

ediente al mando del grupo comando. Quiero verlo en otra película de acción, masacrando gente con una ametralladora en cada mano. Los demás miembros del grupo, interpretados por Fabio Chamorro, David Gerber y Sergio Quiñonez se manejan bien, tienen química y sacan todo el jugo posible a sus limitados personajes. A quien sí veo muy desaprovechada es a Andrea Quattrocchi, una buena actriz que interpreta el papel de Betty, una agente de inteligencia que daba para mucho más.

Eso sí, siempre hay una manzana podrida y no podemos decir que todos los actores de Leal sean correctos. En este sencillo acto hago presente con escribano público mi odio absoluto por Bruno Sosa Bofinger, que interpreta a Dante, un sicario inexplicablemente brasileño tan mal interpretado que genera todo tipo de sensaciones en el espectador, y todas negativas. Por suerte aparece relativamente poco durante el metraje. Si Bofinger interpretase al protagonista difícilmente este humilde redactor hubiera abandonado con vida la sala de cine.

Apenas termine de ver la película pensé “Bueno, por lo menos no tiene un mensaje facho” (Aunque ese protagonista ex militar que parece tan honrado… SEGURAMENTE ERA UN TORTURADOR STRONISTA HIJO DE PUTA. O lo sería si tuviera un trasfondo) ya que ese miedo siempre existe.

Pero ahora, pensándolo mejor, digo que ojala Leal tuviese un mensaje facho. Al menos así sería ALGO. Porque en resumidas cuentas, esta es una película que no es nada, que se queda a medio camino de todo y no es ni siquiera un film de acción satisfactorio. No es ni siquiera leal a su género, y de ese abismo es imposible salir.

Confío en el cine paraguayo. Confío en que se hagan más películas de acción con esta guita en latinoamérica. Confío en Salomón y Scarppini.

Pero, si quieren pasar un buen rato, por favor no vean Leal.

Desde el exilio,

Ernesto López

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *