¿Por qué deberíamos ir todos a ver Aterrados?

Este jueves se estrena en salas comerciales Aterrados, de Demian Rugna. Si en sus redes siguen cuentas de cine, habrán notado el hype que la película está despertando. Ayi Turzi te cuenta un poco en detalle por qué deberías verla el primer fin de semana en cartel.

Aterrados es una película que, si bien tiene su movida de prensa, alcanza su mayor exposición a través del boca a boca. Recuerdo que cuando se proyectó en el Buenos Aires Rojo Sangre hubo una especie de explosión en las redes sociales: desde los habitués del festival hasta la prensa especializada, todos hablaban de ella. Y hablaban bien. Remarcaban el clima, las actuaciones, el miedo genuino. Ahora, con fecha de estreno anunciada, las voces vuelven a resonar. ¿Por qué tanta gente coincidiría en resaltar la excelencia de la película si no fuera cierta? (No, no nos paga nadie, solo amamos el cine).
Demian Rugna, su director, se está consolidando como uno de los mejores directores de género del país. No sabés con quién estás hablando, su trabajo anterior, es una comedia que sigue circulando por algunos ciclos alternativos y reúne una trama muy bien construida, actuaciones precisas y dosis de humor colocadas estratégicamente. Con Aterrados pasa lo mismo, con la diferencia que el humor es reemplazado por el horror más visceral, demostrando que estamos ante uno de los creadores más versátiles e inteligentes de los últimos años.Además de plantear una trama sólida, fuertemente anclada en la vida y los paisajes cotidianos del conurbano bonaerense, la película hace gala de unas actuaciones excelentes. Maxi Ghione se luce interpretando al comisario Funes (que incluso nos recuerda con cariño a Rodolfo Ranni), un tipo bastante cabrón, escéptico, con una gran capacidad para putear fluidamente pero con una complejidad emocional que lo vuelve un protagonista desacartonado, que padece ciertos achaques de salud a pesar de su edad. El resto del elenco acompaña al mismo nivel: ni los bolos ni los extras desentonan.
El nivel técnico es también destacable. Por suerte hace décadas el cine argentino se escucha bien, pero en este caso la banda sonora logra un nivel superior. Mezcla muchas capas generando climas escalofriantes. Los Fx no se quedan atrás en nivel de calidad: nada es trucho, berreta o bizarro. Todo se apega a un realismo que corre en paralelo con la intención general de la película: el miedo, el horror, es algo tangible que puede estar mucho más cerca de lo que suponés.Además de todos estos elementos reconocibles al verla, Aterrados tiene otro valor, más simbólico. Mucho se ha especulado en estos meses con la dirección que tomarán las producciones nacionales en base a modificaciones de los planes de fomento. Todo parece indicar que la producción quedará cerrada a determinados proyectos con perfil comercial y pasatista. En ese orden de cosas, y como he señalado en la reseña de Aterrados que hice en su momento, la propuesta de Rugna se constituye como la bandera de la resistencia. El panorama para el cine de género se ve menos esperanzador que en años anteriores. Ofrecer propuestas de calidad y que a la vez resulten redituables es la única manera que tenemos de asegurar la continuidad del fenómeno. Por eso, este fin de semana, ya saben cuál es la cita obligada.

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