¿Qué onda Green Book?

Si, ganó la estatuilla más deseada en la noche de los Premios Óscar. Sin embargo, dejó a varias personas enojadas por el resultado y podríamos decir que fue una de las más faltantes en el prode de mucha gente a la hora de imaginar a la mejor película. En este caso, vamos a hablar de las cosas que te podes encontrar si tenés ganas de verla. Después, juzgarás por tu cuenta si se merecía el reconocimiento o fue puro robo.

Por Aldana Del Giudice

Sinopsis

La cinta nos cuenta la historia de Tony Lip (Viggo Mortensen), un italoamericano del Bronx que consigue trabajo como chofer de un pianista negro llamado Don Shirley (Mahershala Ali). La misión consistirá en trasladarse al Sur de Estados Unidos para que el músico brinde unos cuantos conciertos. Afirmativo, un hombre de color dando vueltas por la Yankeelandia del Sur en 1960.

Entonces, ¿por qué Green Book? Esto se debe a que el personaje del amigo Viggo va a tener que hacer utilidad de ‘El libro verde’, una guía que señala los lugares permitidos y seguros para los afroamericanos. A lo largo del largometraje se mostrará cómo un racista un poco (bastante) bruto se relaciona con un elegante y talentoso pianista negro.

Un dato de color es que la trama está basada en una historia real.

Crítica

Cuando te sentás a ver Green Book (2018) te ponés a pensar que, probablemente, será otra más de esas pelis largas y lentas que suelen aparecer en las entregas de galardones. Pero, pará pará no. La verdad es que te saca muchas sonrisas. Uno de los factores que maneja muy bien es el equilibrio entre la comedia y el drama. Hay varias escenas en las que se busca llegar a la reflexión, pero existen muchas más con la finalidad de robar carcajadas.

Viggo Mortensen hace un trabajo increíble con Tony. No solo engordó 20 kilos, también logró crear un acento italiano en el inglés que separa muy bien al personaje del actor. Además, metió algo de San Lorenzo en muchas tomas (había que aclararlo porque #ViggoPasion). Es el bufón del filme (en el buen sentido) y genera mucha empatía. Se logra ver un avance en su personalidad, pero se queda corto a la hora de plasmar las contradicciones que debería tener un racista hacia una persona de color al comienzo de un road trip juntos. De todas formas, eso tiene que ver más con la cantidad de escenas que se le brindaron al tiempo encargado de contar los inicios de la relación.  

Por su parte, Mahershala Ali demuestra nuevamente que es un especialista en el drama y logra darle vida a un hombre con muchos conflictos internos, angustiado y valiente. También se ve un crecimiento en él y es interesante cómo la cinta comunica al racismo. Está la cara que se suele mostrar en todas las películas (blanco discrimina negro), pero también introduce otro lado bastante interesante (afroamericano de clase baja mira con indiferencia a afroamericano de clase alta).

Otro aspecto que se puede notar son los roles de género en la época. Se ve cómo las mujeres son las encargadas de las tareas del hogar y los hombres tienen la obligación de salir a trabajar.  

Hay que destacar la tarea de “animar” escenas que transcurren mucho tiempo en un mismo espacio y en varias ocasiones. Peter Farrelly, el director, logró mostrar química y diversión dentro de un auto sin generar aburrimiento.

Lo que suele pasar con este tipo de películas es que, al estar la temática tan tratada, suelen ser reiterativas. Si embargo, aquí se introduce el condimento de la comedia y se diferencia con el rechazo entre los mismos rechazados (la comunidad afroamericana). Sin embargo, lo distintivo aparece poco y puede llegar a caer en que muchas personas la cataloguen como ‘una más del montón’.

De todas formas, Green Book rompe con cualquier expectativa y comunica los lazos de una amistad sin fronteras en donde conviven las risas y las lágrimas. El filme quedará guardado eternamente como símbolo de la relación inquebrantable que tuvieron Tony Lip y Don Shirley.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *