Slasher mendocino: entrevista a Ramiro Zalazar

En nuestro proyecto de difundir cómo se hace y se vive el cine de género en las diferentes provincias, hoy Ayi Turzi llegó (virtualmente, ojala hubiera viajado) hasta la ciudad de Mendoza para entrevistar a Ramiro Alejandro Zalazar, cabeza de Raz producciones, quien hace cine independiente desde 2010 y actualmente se encuentra postproduciendo La rockola del diablo, su noveno largometraje.

 

Cine Fantástico y Bizarro: ¿Quién es y qué hace Ramiro Zalazar?

Ramiro Zalazar: Comencé a grabar en 2010, en ese momento todavía estaba en la secundaria, fue con unos amigos para una materia de comunicación que nos había solicitado rendir con una publicidad. Junto con una amiga que se llama Sol Lucero, en ese momento estamos todos fascinados con El Juego del Miedo, y le llevamos la idea de si podíamos nosotros a excepción hacer un corto que fuera como una especie de nuestra propia versión del juego del miedo, como si fuera una secuela. Nos lo permitieron y nos juntamos en el garaje de un amigo de un barrio que se llama pueblo Diamante. Mi amigo tenía un hermano que había cerrado justo un videoclub así que el garaje estaba lleno de VHS. Tuvimos que limpiar todo y ahí grabamos nuestro primer corto. Eso me volvió loco, siempre me habían gustado cuestiones separadas de fotografía, de sonido, de imagen, de crear vestuarios, entonces fue como que todo eso lo unificó. Y a partir de eso empecé por cuenta propia, extracurricular a cualquier cosa, a desarrollar mis propios cortos con amigos, a escribir mis propias historias. Así ya acumulé realizaciones, creo que este es el noveno largometraje que he desarrollado mas unos cuatro cortos más o menos. Ya bastante hemos filmado desde ese entonces. Se volvió como una droga así que estamos desde entonces produciendo y no hemos parado.

CFyB: ¿En qué medida el clima puede influir en los planes de rodaje? ¿Hay épocas del año complicadas para tener en consideración?

RZ: La mejor época del año es primavera – verano, por una cuestión de que yo grabo mucho al aire libre, incluso con pantalla verde. Uso mucho la pantalla verde, es algo que he ido desarrollando a lo largo de estos años y que me facilita todo el tema de producción. La época del año que elijo tiene que ver con esto de estar al aire libre y también con una cuestión general ecosistémica, por así decirlo. Por ejemplo el cine slasher en particular tiene muchas características en cuanto a lo que se refiere a vestuario muy icónicas del género, y a la época del año que por lo general siempre es en primavera o verano. Son cuestiones muy particulares que quizás quien estudia detalladamente el género encuentra, y eso es algo que tiene el slasher: ciertas particularidades y estructuras no solo desde lo narrativo sino también desde lo estético.

CFyB: ¿Cómo es la relación local con la adquisición de tecnología? ¿Influye en esto “la moda” de cruzarse a comprar a Chile?

RZ: No se si influye tanto en cuanto al cine independiente la compra en Chile. Creo que hoy en día han disminuido los precios de todo lo que es tecnología aquí en Argentina y más allá de eso, la tecnología hoy en día te permite acceder a una cámara de alta calidad y poder empezar a hacer tu película sin un presupuesto muy elevado. Creo que eso es lo que ha fomentado mucho la producción de cine a nivel nacional de modo independiente, que para mi es la mas experimental y completa, la que más ha llevado el cine a otro nivel. Hoy en día vemos incluso grandes producciones con cámaras a las que puede acceder cualquier artista, entonces eso está muy bueno porque ya es un punto menos del cual preocuparse. Toda la tecnología te permite contar tu historia, que se basa no en tu equipo sino en tu desempeño como artista o tu visión artística. Más allá de todo eso creo que una película se puede hacer con cualquier cosa, no tengo la estructura de “ciertas cosas son necesarias para hacer una película”. Con una sola cámara ya es posible, porque no considero que sea el equipo sino el que maneja ese equipo. He visto cosas maravillosas hechas con una sola cámara y de baja calidad, y he visto superproducciones muy malas, entonces creo que eso es lo que brinda la tecnología, la posibilidad de que cualquiera pueda contar su historia y estar al nivel de cualquier otra producción.

CFyB: Aquí en Buenos Aires tenemos un organismo (BASET) que regula los permisos para grabar en vía pública. ¿Allí hay algo similar?

RZ: Acá por lo general no se utiliza mucho la vía pública en proyectos pero si se utiliza mucho el tema de conseguir lugares, ya sea fábricas u hospitales, hemos grabado en hospitales. Eso nos manejamos con permiso directo, por ejemplo en el caso del hospital del mismo director, o en el caso de lugares abandonados u otras cuestiones con el dueño directamente arreglamos el espacio para que nos cedan y podamos grabar. Yo por lo general como utilizo mucha pantalla verde no tengo mucho contacto con cambio de locaciones, sino que todas las locaciones las creo luego en digital.

CFyB: ¿Cómo ves el panorama general sobre la oferta educativa y la formación profesional?

RZ: Muchos de los realizadores audiovisuales locales que conozco, independientes y sobre todo los experimentales, no tienen una formación. Yo tampoco tengo una formación, no he estudiado dirección. Tengo algunos amigos que han ido a estudiar a Buenos Aires. La verdad siempre me consideré autodidacta, fui aprendiendo cosas relacionadas pero nunca emprendí la carrera de dirección. Siento que me he nutrido y me he desarrollado mucho más como artista en la calle grabando que en una institución más estructurada. Esa es mi forma de ver, no digo que esté mal, simplemente a m me funcionó mas desarrollarme como artista grabando y haciendo películas que cayendo en toda la parte teórica que de todas formas en el desarrollo de las grabaciones la fui adquiriendo. Acá hay una fuerte formación actoral que creo que es lo que influye mucho hoy en día, hay mucho terciario y formación actoral en cuanto al teatro más que nada. Estas formaciones siempre tienen todo lo relacionado a actuación frente a cámara, como el Instituto del Profesorado de Artes, de donde me recibí hace dos años de profesor de teatro. Vengo de ahí y ese lugar además me dio la posibilidad de conocer a mucha gente para las películas, que casi siempre son bastante épicas entonces hay mucha cantidad de personajes. Ahí encontré mucha gente dispuesta a contribuir a mi cine. No solo actores sino también músicos, fotógrafos. Sin dudas lo más fuerte a nivel local es la formación de actores.

CFyB: ¿Y la cuestión política por llamarla de alguna manera? ¿Cómo son las modalidades de apoyo o fomento oficial?

RZ: Las leyes que fomentan la realización de los artistas tienen que ver con la organización de cultura. La verdad que no hay un apoyo visible y práctico a los artistas. Todos los artistas nos hemos ido formando y arreglando entre nosotros para lograr conseguir espacios que hoy en día están en carencia por la falta de gestión política de cultura. Entonces directamente dejamos de esperar el apoyo creo yo a nivel general de quien nos tiene que apoyar y seguimos haciéndolo como al principio, con la gestión ya sea privada o a pulmón nuestro, por una cuestión de que nosotros tenemos la necesidad de crear y seguir contribuyendo como artistas a la sociedad más allá de que las políticas y la gente que debería fomentar nuestras obras no está cumpliendo su trabajo.

CFyB: Si bien las redes sociales simplifican bastante la tarea ¿Qué te parece que se podría implementar para lograr mayor difusión de las producciones locales?

RZ: Las redes sociales han permitido que mucha gente descubra y conozca artistas y obras que por ahí ni sabían antes que existía, que gente de otros países esté esperando el estreno de una película, gente que no conocías o que no sabia que había toda una movida en su propia ciudad descubra esto, eso es algo fantástico que han generado las redes: este nivel de masividad. Pero también, en cuanto a lo local e incluso a lo nacional por qué no, creo que están faltando salas, lugares (no necesariamente salas de cine) lugares pequeños donde se puedan presentar obras de teatro, películas, música, artes visuales, etcétera, que formen todo este ecosistema de espacios que nos permitan a los artistas presentar lo que hacemos. Hoy en día tenemos las obras, la posibilidad mediática porque conocemos a mucha gente de los medios de fomentar dicho evento pero no tenemos de pronto las salas, y creo que es una labor necesaria gestionar estos espacios, desde la gente que obviamente tiene que hacerlo. La gente de cultura o gente que le interese el arte y quiera fomentar estos espacios. Creo que eso nos permite el crecimiento por una cuestión de que la gente tenga la posibilidad no solo de ir a ver una película extranjera o de ir a ver un espectáculo de cualquier tipo sino también que pueda ver artistas locales o de otras provincias incluso. Y así iría fomentándose, porque esa gente va a volver a ir a ver esos proyectos. Creo que tiene que haber un 50 y un 50, mitad de cosas que vengan de afuera y otra mitad de cosas que se gestionen a nivel local. Hoy en día en nuestra provincia se está gestionando solo ese 50% que viene de afuera. Hay que permitirles a los artistas presentar lo que ellos hacen. Hubo un momento incluso en el que se había generado un ecosistema con espacios privados pequeños de acá  y de otras provincias donde se gestionaban y se intercambiaban obras. Hoy en día han desaparecido todos estos lugares y eso es lo que más está golpeando al artista local. No puede ser que sea más sencillo crear toda la obra que después conseguir el espacio, eso es algo por un lado triste, pero algo a afrontar como siempre.

CFyB: ¿Hay elementos (costumbres, personajes, paisajes) que puedas detectar en las producciones locales que sugieran que las historias suceden en Mendoza y no en otro lugar? ¿Hay algún tipo de identidad audiovisual local?

RZ: No sé si necesariamente de la ciudad hay tanto específico, si el centro por ejemplo, pero lo que si es todo lo que tiene que ver con las rutas que llegan a nuestra provincia o a nuestro distrito, que tiene que ver con este campo y este desierto que caracteriza a los alrededores de la provincia por una cuestión de que nosotros estamos en un oasis, en un pedazo verde rodeado de desierto y ruta. Eso es lo que más se palpita en esta última película de La rockola del diablo, las rutas que llegan a nuestra provincia, que suelen ser desoladas pero tienen una particularidad estética muy reconocible para gente que viaja.
Y eso es algo fantástico porque el slasher, el género que tocamos nosotros, siempre tiene que ver con alguna ruta lejana, y nosotros como cultura local tenemos eso de viajar y conocer esas rutas. En lo particular tengo mucha afinidad con esos paisajes desérticos de ruta y sobre todo esos lugares como estaciones de servicio en el medio de la nada, o cuestiones así que representan todo este paisaje que nos rodea.

CFyB: Ahora hablando en particular sobre La rockola del diablo, ¿Cómo surgió la idea de la película?

RZ: La película surgió cuando estábamos terminando el desarrollo de la anterior, de la idea de hacer una historia donde un grupo de psicópatas quiere hacer una versión nueva de una película clásica nacional. Basado en esa idea comencé a buscar alguna película nacional acorde y encontré una El satario, de 1907 que está considerada la primer película porno, que se hizo aquí en Argentina según el mito popular. Me gustó porque se complementaba muy bien a mi idea y ahí se generó toda esta historia de un grupo de actrices que va a un estudio de paso, en el desierto a grabar, en efecto, una versión nueva de esta película. Cuando llegan ahí se encuentran a un grupo de cineastas bastante desquiciados que tienen una extensión de dos minutos de este rollo original en donde ocurren cuestiones bastante más bizarras…las actrices se van a ver engañadas y van a tener que escapar de ese grupo de locos con cámaras, cuchillos y motosierras. Entonces así se generó desde esa idea, El satario fue producida por grupos de caballeros (entre comillas) que pagaban para que se desarrollaran este tipo de proyectos. Casi siempre había cinco o seis rollos originales, no se hacían más copias, entonces es factible la idea de creer que algo se hubiera perdido. Entonces eso fue lo que generó la historia. Creo que si el guion no tuviera un circulo perfecto no se hubiera iniciado nada de este proyecto, pero llegamos a una trama bastante interesante con bastante contenido que termina siendo, en efecto, una versión de este clásico.

CFyB: ¿Cómo ha sido tu relación con el cine de género?

RZ: Mi relación con el género ha estado presente siempre desde muy chico. A mis padres siempre les gustó, pero creo que lo que mas marcó por así decirlo el encuentro con el terror  fue ver la habitación de mi tío tapizada con posters de Marilyn Manson, empezar a ver videos de él desde muy chico, es decir, mi encuentro directo con el terror no fue desde el cine sino de todos estos videos de música que vi a los cinco, seis años. Eso fue lo que me fascinó y después empecé a descubrir obviamente el cine. Y después uno cuando se empieza a desarrollar y a hacer cine empieza a ver obviamente de todo pero creo que siempre vuelvo al género. Hoy en día me siento muy cómodo en él, anteriormente era como que exploraba muchas cosas, buscando mi propia visión dentro de la realización cinematográfica. Hoy por hoy estoy muy cómodo en el terror, particularmente en el slasher, que es lo que estoy desarrollando y creo que puedo aportar bastantes cosas nuevas al género y eso es algo que me fascina, y además porque es súper divertido. Creo que el cine de terror es lo más divertido de llevar a cabo, incluso más que las comedias, que termina siendo todo monótono y aburrido, pero el cine de terror siempre hay alguien con pintura o alguna cuestión extraña que después obviamente en la edición y cuando lo ve el espectador es bastante morbo, pero a la hora de grabar es algo sumamente divertido  disfrutable. Es un género al que amo y por más que deje siempre vuelvo, es como el origen de todo.

CFyB: ¿Qué expectativas de exhibición  difusión tenés?

RZ: La idea que tengo es que la vea la mayor cantidad de gente. Esta es la primera película que estrenamos directamente a nuestro canal de YouTube. Siempre hemos presentado en lugares físicos y pasaba un año o dos hasta que la subíamos al canal. Esta película teníamos la necesidad de subirla directamente porque había mucha gente que la conocía y que la espera por la masividad de las redes sociales e iba a tener que esperar mucho tiempo si seguíamos con ese parámetro de presentación. Entonces va a tener un estreno directamente en YouTube cosa que sea accesible y que la gente la pueda ver. Nuestra idea es que conozcan el laburo que estamos haciendo, nuestros artistas, cómo se desarrolla este género en nuestro país. Y obviamente vamos a seguir presentando, nuestra idea es llevarla a ámbitos no convencionales después del estreno online. Presentarla en lugares donde por ahí no hay acceso a cines o espectáculos artísticos. Queremos hacer una pequeña movida de autocine en diferentes lugares. La idea de distribución es poder llegar a gente a nivel general por internet y después ir a buscar gente que quizás no tiene acceso a una sala o a un espacio artístico, ya sea en distritos o como decía, lugares no convencionales, que siempre es muy interesante para toda la movida que le gusta este tipo de películas. Queremos que la gente sepa lo que hacemos y lo que se puede lograr y despertar la curiosidad de la gente.

La rockola del diablo

Sinopsis: un grupo de actrices porno viajan a un estudio de paso en una ruta lejana para hacer una remake de El Satario (1907) pero al llegar descubren un grupo de cineastas dementes, violadores y asesinos que en realidad quieren filmar una versión nueva de dos minutos inéditos de la cinta original donde un hombre con mascara de Diablo las asesina. Las 6 actrices deberán escapar del medio de la nada para salvar sus vidas y enfrentar a las mentes desquiciadas que conocen y rinden culto al secreto mas oscuro del cine nacional.

Guion, dirección, edición y música: Ramio Alejandro Zalazar

Producción: Gladys Vilugrón, Alejandro R. Zalazar, Jonathan Ruiz, Eugenia Santander, Mariano Zalazar, Ramiro Alejandro Zalazar

Interpretes: Ailen Arano, Ayelen Santurba, Aracelli Gonzalez, Paula Montalto, Carolina Gonzalez, Camila Marín, Jonathan Ruiz, Sofia Mazo, Alexis David Leiton, Martín «pocha» Guillen, Agustin Maturana, Ramiro Alejandro Zalazar, Mariano Zalazar

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