Review Joker: Lo peor de tener una enfermedad mental es que todo el mundo actúa como si no la tuvieras.

Todd Phillps, el director de Viaje Censurado (Road Trip, 2000) sorprende a todo el mundo con la nueva adaptación del querido payaso demente. Héctor Cañas se maquilló la sonrisa más grande que pudo en la cara y escribió esta pequeña reseña sin parar de reír.

 

Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) es un payaso medio pelo que trabaja haciendo publicidad callejera. Su sueño es convertirse en comediante de stand up, pero tiene un problema. Arthur tiene daño cerebral y esto le provoca que su ansiedad se exprese en forma de una risa incontrolable y dolorosa. Vive con su madre en un departamento de mala muerte en la sucia Ciudad Gótica que está pasando por una crisis social muy grande, en donde la separación de pobres y ricos se agranda cada vez más y se llena con violencia. Arthur es fanático del conductor de un night show llamado Murray Frankiln (Robert De Niro) en el cual fantasea estar. Todo se derrumba de a poco, la ayuda social lo deja de lado, la gente de Gótica lo trata como basura;  como la que se apila en cada esquina por la huelga generalizada de esta ciudad situada temporalmente entre los 70s y 80s.

La estética de estar viendo una película de los 70s es lo mejor, mucho dejo a los climas de Taxi Driver (1976), la violencia no glorificada, pero directa y violenta te deja sin respiro. Joaquin Phoenix representa de una manera increíble a una persona con una enfermedad mental, que quizás no se veía un tratamiento igual de un personaje en esas condiciones desde Atrapado Sin Salida (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, 1975) Phoenix se ríe sufriendo, se mueve sufriendo, camina sufriendo, el cambio corporal y de tonos es realmente sorprendente.

Si bien el Joker de Phoenix parece ser, por momentos, un rejunte de varios Jokers anteriores (Por suerte el de Jared Leto no) nos entrega por primera vez, a un Joker lunático de verdad, un personaje que tiene su cerebro seteado mal, con la delgadez clásica del Joker de los cómics. No es el Joker anarquista de Heath Ledger o el bufón de Jack Nicholson. Es un Joker creado por esa disparidad de clases, por la negligencia entre las personas, un producto de la sociedad misma.

Del lado de la dirección, es algo notable, digamos la verdad, ¿Quien creía que Todd Phillips, el director de las comedias más groseras como Aquellos Viejos Tiempos (Old School, 2003) y ¿Que paso Ayer? (The Hangover, 2009)  podría hacer un drama tan bien dirigido? Simbologías, simetrías, todo usado en su justa medida. Es una película de personaje, con más primeros planos que otra cosa, asfixiante, te mete en la locura. Un thriller que no para en ningún momento, siempre se mueve hacia adelante y cada cosa da lugar a otra.

La película se sitúa en un lugar extraño, no solo por ser un drama y no una película de acción y aventuras, sino que ni siquiera forma parte del universo cinematográfico de DC que no se sabe si se reiniciara o no con la próxima The Batman con Robert Pattinson. ¿Será acaso la segunda parte de Joker? Solo lo sabremos más adelante.

Joker es el triunfo de la plebe frente a las personas con poder, un levantamiento de rebeldía, un peligro al status quo, la respuesta directa y violenta a la diferencia de clases. Nunca nada será igual.

Héctor Cañas, el último sobreviviente de Isidro Casanova.

 

 

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