Review: El justiciero 2

Denzel Washington interpreta de nuevo a Robert McCall la secuela de The Equalizer (2014). Ayi Turzi te cuenta un poco sobre esta segunda parte. ¿Está a la altura de la primera o hay que dejar de robar por tres años?

 

Robert McCall pasa el rato trabajando como chofer, leyendo y haciendo justicia por mano propia. Es que este casi solemne héroe no tolera violencia o injusticia a su alrededor, y sin capa ni espada pero si a las piñas y a los tiros se encarga de ajustar pequeñas cuentas en su vecindario. Pero, todo se complica cuando enemigos de su pasado se meten con gente de su entorno: el alcanzar la justicia lleva implícito, esta vez, salvar su propia vida.

El ritmo de la película se asemeja mucho al carácter del personaje. Al principio da la sensación que va a tratarse de una serie de anécdotas inconexas que nuestro héroe va resolviendo: la intriga principal tarda en aparecer. Pero cuando aparece se vuelve intensa como las patadas que reparte McCall.

Washington es el protagonista perfecto. Transmite calma y paz pero a la vez intimida a su entorno con solo una mirada. Es una persona a quien no quisieras hacer enojar. Y es quizás en este punto donde la película queda desactualizada: se aleja de la tendencia de las películas de acción actuales de ser autoconscientes y jugar con los limites de su verosímil. En algunos momentos McCall tiene una suerte dudosa, que pueden leerse como pequeñas (insisto, pequeñas) falencias de guión. Es el problema de la tibieza: o le tirás al espectador con de todo como Mision Impossible 6: Fallout, o te apegás a todas las reglas de la física.

EL climax de la película es épico. Sin lugar a dudas lo más rescatable. Copiando la fórmula de la primera parte, al enfrentamiento entre dos hombres se suma como tercer antagonista la naturaleza: ya no es una lluvia que dificulta mirar, es una enorme tormenta que hace casi imposible desplazarse en las calles del pequeño pueblo costero donde se desarrolla la secuencia. Es en este acto donde la película entiende y despliega toda la epicidad que antes no se animaba: terminás con ganas de tribunear.

El protector 2 no es nada que no se haya visto. Amplia el universo de la primera, y si quieren comparaciones, si, la supera. McCall, con su tranquilidad y capacidad de cálculo, puede nuevamente vencer a los malos, ayudar a algún vecino y, sobre todo, encaminar a algún joven cuyo destino podía perderse en los vicios más mundanos.

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