Sinfonía para Ana: amor en los 70

Sinfonía para Ana (2017)

Dirección: Ernesto Ardito y Virna Molina

Historia y guión: Ernesto Ardito y Virna Molina

Duración: 119 minutos

Rodeados de nuevos talentos, recorreremos los pasillos del emblemático Colegio Nacional de Buenos Aires, entre el amor juvenil y la tragedia histórica. Hay una lágrima sobre el teléfono.

El argumento:

Ana (Isadora Ardito) y su amiga Isa (Rocío Palacín) son dos adolescentes alegres que asisten al Colegio Nacional de Buenos Aires en los años 70’. Cuando Ana conoce a Lito (Rafael Federman) su mundo cambia y las presiones por su debut sexual la llenan de cuestionamientos y conflictos con su entorno. Mientras tanto, junto a su amiga, se involucran en la militancia peronista. Tras el golpe de estado, Ana vivirá en carne propia el sufrimiento de las persecuciones ideológicas, que la afectarán en lo personal por el amor de Lito y la pérdida de sus amistades.


Qué encontrarán en el cine:

Una dirección interesante que mezcla el documental y la ficción en buena forma a través de un montaje claro. La buena mano detrás de la cámara resalta en varios planos muy logrados que transmiten la frialdad de la época, reflejada en cada pasillo de la institución.
La fotografía (Fernando Molina) trabaja notablemente los colores fríos.
El arte recrea con detalle y vale la pena apreciarlo.
Las actuaciones son variadas, de la media para arriba, con buenas presentaciones de jóvenes promesas y algunos pocos reconocidos: Isadora Ardito, Rocío Palacín, Rodrigo Noya, Rafael Federman, Ricky Arraga, Vera Fogwill, Mora Recalde, Federico Marrale, Manuel Vicente, Javier Urondo, Sergio Boris, Valentina Brodsky, Malena Villa, Leonor Courtoisie.
El guion es correcto, con diálogos bien ubicados en el contexto social de la época y la perspectiva adolecente (tanto ingenuos como maduros e involucrados políticamente). La trama se divide en simple y compleja según los pasajes argumentales de la protagonista (lo personal con sus amistades y el amor y lo político), que luego se acoplan correctamente. El ritmo es mayormente lento aunque lógico, debido al tipo de relato, y con mucha carga dramática.

Una película que, si bien tiene una clara postura partidaria desde el punto de vista narrativo, que pueda o no incomodar a más de uno que no coincida con dicha postura, el trabajo visual logra su cometido de transportarnos a un momento histórico que todos los argentinos no debemos olvidar.

Qué aprendí con esta película:

  • Hay historias más aterradoras en la vida real que en un cine.
  • Los argentinos somos históricamente histéricos.

Datos curiosos:

  • En el Colegio Nacional de Buenos Aires desaparecieron 108 alumnos durante la dictadura militar.
  • Gaby Meik, la autora de la novela en la cual está basado el film, es una estudiante sobreviviente. Su mejor amiga del colegio está desaparecida.
  • El casting se realizó principalmente entre estudiantes y graduados del colegio, ya que el objetivo fue filmar con adolescentes que estudiaban o habían estudiado en el mismo lugar donde ocurrió la historia, para construir un puente activo de la memoria entre las dos generaciones.
  • Fue la primera vez que el colegio abrió sus puertas para filmar su propia historia.
  • Para adaptar la novela, los directores realizaron un trabajo de investigación de más de dos años que incluyó entrevistas filmadas a ex-alumnos del colegio y a familiares de alumnos desaparecidos, como así también búsqueda de fotos, películas y publicaciones de la época.
  • La película es la ópera `prima de ficción de los directores, luego de dedicarse exclusivamente al cine documental desde el año 2002. Raymundo (2003); Corazón de Fábrica (2008); Nazión (2011); Alejandra (2013); Moreno (2013); El Futuro es Nuestro (2014); Ataque de Pánico (2017).

 por Gabriel Farisello

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