Studio Ghibli: un antes y un después en la animación japonesa

La famosa casa de animé siempre está en la búsqueda de acercarnos mensajes que apuntan más allá del público infantil. El cuidado de la naturaleza, las diferencias sociales, los personajes femeninos heroicos y una idea realista envuelta en un mundo mágico son algunos de sus sellos característicos.

Difícilmente podamos encontrar alguien que no se haya cruzado en su vida con alguna de las producciones de Ghibli. En más de tres décadas de historia han creado películas tan queridas como memorables. Y es que solo nombrar a Mi Vecino Totoro, La Princesa Mononoke, Porco Rosso o El Viaje de Chihiro ya deja cuenta de ello.

Animación de alto vuelo

Hayao Miyazaki, hijo del creador de Miyazaki Airplane (fabricante de partes de aviones durante la segunda guerra mundial), siempre pensó que su destino era dedicarse al negocio de su padre. No fue hasta entrado en los años 60 que comenzó a trabajar en Toei y al poco tiempo se volvería director de ilustración del estudio. Luego de animar y llevar adelante diversas series durante años consiguió dirigir su primera película, El castillo de Cagliostro (1979).

Ya en el año 1984 concretaría su segundo proyecto. Basado en un manga de su creación, Nausicaa del Valle del Viento se convertiría en un éxito casi inmediato dentro de Japón. En del equipo de producción de Nausicaa se encontraban Toshio Suzuki e Isao Takahata, grandes amigos de Miyazaki y con quienes fundaría, el 15 de junio de 1985, Studio Ghibli.

Basando su nombre en una palabra italiana que se utiliza para hablar de “El viento cálido del desierto que sopla en Libia”, pero también haciendo referencia al avión italiano Caproni Ca. 308 Ghibli, Miyazaki buscaba dar a conocer que su casa de animación llegaba para cambiar los aires del país asiático. Ligado siempre con la aviación, utilizaría aeronaves a lo largo de toda su filmografía.

Primeros pasos en Japón

La primera producción realizada por el estudio fue El Castillo En El Cielo de 1986. En ella dos chicos deben evitar que una piedra mágica caiga en manos de un grupo de militares, quienes la quieren para encontrar una mística isla flotante. Parte de la historia fue inspirada en los mineros de Japón, Miyazaki intenta rendirles tributo a la vez que muestra las dificultades sociales que estos atravesaban debido a la complejidad de su trabajo.

Años más tarde llegarían dos producciones que arrasaron con todo y se posicionaron como grandes obras del animé, La Tumba de las Luciérnagas y Mi Vecino Totoro.  La primera es un crudo relato sobre el final de la segunda guerra mundial tras el lanzamiento de las bombas atómicas, la segunda un mensaje sobre la vida silvestre basada en el encuentro de dos hermanas con el espíritu cuidador del bosque llamado Totoro. Ésta última alcanzó tal magnitud que hoy en día la imagen de Totoro no solo es la insignia de Ghibli, sino un símbolo adorado en todas partes del mundo. A pesar del éxito de dichas producciones, aquellas no llegaron a occidente si no comenzado los años 90 por cuestiones de distribución.

Medioambiente y diversidad

El cuidado del espacio verde y la biodiversidad siempre está a la orden del día en sus peliculas. Miyazaki no solo busca destacar este aspecto, si no mostrarnos una gran diversidad de vegetación y vida silvestre. Un ejemplo claro es la trama de La Princesa Mononoke, donde el espíritu que cuida del bosque y las fuerzas de la naturaleza chocan contra el intento de los humanos por adueñarse de sus tierras. O en Pompoko, donde criaturas metamorfas con forma de mapache deben proteger el bosque donde viven.

Adoptando su postura de la religión sintoísta, la cual se basa en la veneración de los Kami o espíritus de la naturaleza y es muy común en los habitantes japoneses que viven fuera de los epicentros urbanos, solemos encontrar guardianes del bosque que son venerados en las leyendas. Esto sucede con los Totoros, los Kodamas de La Princesa Mononoke, con los Tanuki en Pompoko o los personajes de Chihiro.

Pero sin dudas uno de los grandes rasgos de Ghibli son las protagonistas femeninas. Mostrando su lado más fuerte e independiente deben sortear diversos obstáculos luchando en sus creencias y alcanzando una transformación que las lleva de la niñez al mundo adulto. Casi siempre se trata de jóvenes que se ven abandonadas o ignoradas por sus padres, otra crítica constante mostrando las diferencias entre la mirada infantil y la adulta, y deben arreglársela para lograr su cometido.

Podemos destacar dentro de estos personajes a Shetaa de El Castillo en el Cielo, las hermanas Mei y Satsuke de Mi Vecino Toroto, La protagonista de Kiki: Entregas a Domicilio o la poderosa princesa Mononoke. Aunque la más emblemática y el orgullo del estudio es sin dudas Chihiro.

El viaje de Chihiro a occidente

Las películas de Ghibli llegaban poco a poco, y con retraso de años, a las afueras de Japón. El éxito era cada vez mayor y su nombre se volvía algo habitual y conocido a los oídos del público occidental. Pero si debemos indicar un punto de ruptura que volvió al estudio de Miyazaki una leyenda dentro de la animación, éste sería sin lugar a dudas El Viaje de Chihiro, de 2001.

La historia de la chica que durante una mudanza se ve atrapada en un mundo mágico, teniendo como misión buscar la libertad de ella y la de sus padres para poder regresar a su mundo logró romper todos los records de taquilla en Japón. Con una inversión inicial de 19 millones de dólares terminaría recaudando más de 229 millones, volviéndose la película más vista de la historia en el país nipón. Luego de su estreno a nivel mundial estos números llegaron a casi 350 millones de dólares y la adoración mundial.

La frutilla del postre se daría en la entrega de los premios Óscar en 2002 cuando, contra todo pronóstico, se quedaría con el premio a mejor película animada venciendo a gigantes de Disney como Lilo y Stich y el planeta del tesoro o a La Era de Hielo de 20th Century Fox.

Hoy en día la mayoría de las películas del estudio se encuentran disponibles en Netflix y los fanáticos de todo el mundo que cuentan con dicho servicio de streaming pueden disfrutar de estas fantásticas aventuras de descubrimiento personal, cuidado ecológico, personajes femeninos fuertes y gran emotividad.

En palabras del gran Akira Kurosawa, “siempre estoy entre risas y lágrimas ante el magnífico espectáculo de sus películas animadas. La belleza de las imágenes; su sentido de lo natural y su simplicidad no dejan de sorprenderme”.

por Christian Costilla

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