Tu Cara me Suena: Adiós a Carl Reiner y Reni Santoni

Mientras esta pandemia no cesa y nos tiene a nosotros viviendo y adaptándonos, cada día, a ella, sufrimos la perdida de estos dos artistas que, trabajaron juntos. Por eso hoy se encarga de explicar todo nuestro amigo Diego M. Bravo.

Yo soy tu amigo Carl:

Carl Reiner nació el 20 de marzo de 1922 y falleció el pasado 29 de junio de causas naturales, con unos rozagantes y joviales 98 años, como lo demostró en su última aparición en el especial a beneficio en la serie Princesa Prometida, como uno de los tantos abuelos, y prestando su voz a Carl Reineroceros en Toy Story 4 (2019) de Josh Cooley.

Pero más allá de esto, y de ser el papa del talentoso director Rob Reiner, el gran Carl (su altura llegaba a 1,87cm) es toda una leyenda de la comedia norteamericana. Un artista completo en todo sentido. En su adolescencia, mientras trabajaba junto a sus padres, empezó a estudiar actuación y con mucho esfuerzo pudo debutar en 1948, en la comedia de TV: The Fashion Story. A partir de ese papel comienza una fructífera carrera de actor cómico, alternando participaciones en diversos elencos, tanto en TV como en Broadway. En 1954, aparte de actuar, un día, hablando con los guionistas del programa en el que participaba, la comedia de TV: Caesar’s Hour, en donde hacia observaciones a los textos, los guionistas le dijeron: “¿Por qué no probas vos de escribir?, ¿te pensás que es fácil?” Dicho y hecho, a partir de ese momento y en conjunto con los guionistas, empezó a despuntar el oficio de producir sus propios textos y colaborar como libretista en el mismo show, convirtiéndose así, en un hábil escritor.

En 1961, crea, escribe, produce y actúa, durante cinco años y 148 episodios, en uno de los programas más famosos y divertidos de la televisión: El Show de Dick Van Dyke. Con el cual ganaría tres Emmys por escritura y dos Emmys más como productor, a su vez, el programa ganó como mejor comedia y mejor programa. Un verdadero suceso en la TV mundial, ya que también era uno de los favoritos en la pantalla argentina. De común acuerdo, Reiner, Van Dyke y la cadena decidieron finalizar el show en su mejor momento.

En este programa, también se le despertó la inquietud de dirigir y luego de su debut en el cine (del que nos ocuparemos más abajo), continuó con su asociación con el gran Dick Van Dyke, quien actuó bajo dirección de Reiner en: El cómico (The Comic, 1969) en donde dramatizan la vida de un actor del cine mudo inspirado en Buster Keaton y especialmente en Stan Laurel (el flaco del dúo El Gordo y el Flaco). Siguió dirigiendo comedias como ¿Dónde está papá? (Where’s Poppa, 1970). Más tarde, dirigió una de las películas más taquilleras de la década del 70, ¡Dios mío! (Oh, God, 1977) y, al año siguiente, El primero y el único (The One and Only, 1978). Entre 1979 y 1984 filma cuatro pelis fundamentales con el gran comediante Steve Martin que lo catapultan a la fama mundial, dos de ellas las trataremos más adelante y las otras son: la delirante y divertidísima El hombre con dos cerebros (The Man with Two Brains, 1982) y el mayor suceso de su filmografía en nuestro país, la alocada Hay una chica en mi cuerpo (All of Me, 1984). En 1985 dirige a John Candy, en Verano de locura (Summer Rental) y en 1987, a Mark Harmon, en Escuela de verano (Summer School) con nuestra compatriota, Fabiana Udenio y el propio Reiner en el elenco. En 1990 dirige Adorablemente infiel (Sibling Rivalry), en 1993 la sátira Distracción fatal (Fatal Instict) que no tuvo tanto éxito y en 1997 se despide de la dirección con Aquel viejo sentimiento (That Old Feeling), con Bette Midler y Dennis Farina.

Y por último, es de destacar la extensa trayectoria actoral con más cien participaciones del gran Carl. Su debut en cine fue en 1959 con Feliz aniversario (Happy Aniversary) de David Miller. A esta le siguió La salsa de la vida (The Thrill of It All, 1963) en donde, aparte de ser guionista, hizo tres papeles. También se lo puede ver en la clásica El mundo está loco, loco, loco (It’s a Mad Mad Mad Mad World, 1963) de Stanley Kramer, en donde, además, compartió elenco nada más ni nada menos que con Jerry Lewis, Buster Keaton y Los Tres Chiflados. En 1967 protagoniza: ¡Ahí Vienen los
Rusos, Ahí Vienen los Rusos!
(The Russians Are Coming the Russians Are Coming). A su extensa carrera hay que sumarle una impresionante lista de apariciones como actor invitado en todas las comedias televisivas, siendo las ultimas Padre de Familia y Angie Tribeca.

Pero el rol actoral más conocido del viejo Carl es su personaje de Saul Bloom en las pelis: La Gran Estafa (Ocean’s Eleven, 2001), La Nueva Gran Estafa (Ocean’s Twelve, 2004) y Ahora son 13 (Ocean’s Thirteen, 2007) todas dirigidas por Steven Soderbergh. Su inolvidable estafador, uno de los más caraduras de todos, permanece en la retina del espectador.

Las joyas de la familia

Parafraseando el título de una comedia de Jerry Lewis, las pelis más brillantes de Reiner, como director son estas dos gemas que catapultaron a la fama al comediante del SNL, Steve Martin: El patán (The Jerk, 1979), en su debut como protagonista absoluto, ofrece una de sus actuaciones más hilarantes y graciosas que existen, un éxito absoluto de crítica y de público porque, aunque hecha con poco dinero, fue una de las que más recaudo ese año, una comedia inolvidable.

Pero la supera, en cuanto a narración cinematográfica y comicidad, su próxima colaboración juntos, Cliente muerto, no paga (Dead Men Don’t Wear Plaid, 1982) en donde ambos escriben y actúan, y dirige Reiner. Esta es una joya de la comedia cinematográfica, ambientada en el cine negro. Con Martin como un torpe detective de la novela negra que, investigando un caso, se interrelaciona con Vincent Price, Kirk Douglas, Alan Ladd, Humphrey Bogart, Ava Gardner, Burt Lancaster, Cary Grant, entre muchos otros. Pero en realidad son escenas de filmes clásicos del cine negro de la década del 40: desde Alma negra, La sospecha, El cartero llama dos veces, La senda tenebrosa, Los Asesinos, entre 14 títulos clásicos más. Subvirtiendo el contenido dramático y serio de estos y tamizando con la comedia y las payasadas que hace Martin, al interactuar con cada uno de estos fragmentos y sus actores. El resultado es una comedia hilarante y un excelente ejercicio cinematográfico ya sea desde el montaje, como desde la escenografía. Música, fotografía y vestuario, con la participación de glorias de esa época como la vestuarista Edith Head y el músico Miklós Rósza, para quienes fue su última participación en cine. Un film bastante olvidado que necesita una revalorización urgente, no por nada era la película favorita de Reiner de su filmografía.

Io sono Reni Santoni e questo e per te

Parafraseando a El Padrino 2, ahora nos vamos a ocupar de un clásico actor de reparto que falleció el pasado primero de agosto debido a un cáncer de garganta y pulmón.

Nació como Reinaldo Santoni, yanqui de ascendencia francesa y española, el 21 de abril de 1938 en Nueva York. Es el caso inverso a Carl Reiner, los inicios de Santoni se dieron por ser escritor de comedia, pero a partir de la década del 60, comienza con pequeños papeles, como actor de reparto en TV y debuta en cine con un pequeño papel, en nada menos que, El prestamista (The Pawnbroker, 1964) de Sidney Lumet. Luego siguió en papeles de reparto en La batalla de Anzio (Anzio, 1968) de Edward Dmytryk, La furia de los siete magníficos (Guns of the Magnificent Seven, 1969) de John Guillermin. Fue el compañero de nada menos que el Harry Callahan de Clint Eastwood en Harry, el sucio (Dirty Harry, 1971) de Don Siegel, fue el coprotagonista, junto con Sean Penn, en Bad Boys (1983) de Rick Rosenthal, también intervino en Lluvia de dólares (Brewster’s Millions, 1985) de Walter Hill. Participó en una joyita del cine de acción ochentero algo olvidado hoy, Entrega mortal (The Package, 1989) de Andrew Davis, junto a Gene Hackman y Tommy Lee Jones. Aparece como la voz de uno de los policías estatales en Hechizo del tiempo (Groundhog Day, 1993) de Harold Ramis. Se convierte en actor fetiche de la directora Betty Thomas, con quien trabajó en cuatro películas desde su debut en Te juro que te amo (Only You, 1992) junto con otra fallecida (que reseñaremos próximamente: Kelly Preston), La tribu Brady (The Brady Bunch Movie, 1995) basada en la serie televisiva de los setentas y, en la más conocidas, Partes privadas (Private Parts, 1997), Dr. Dolittle (1998) y 28 días (28 Days, 2000).

Tuvo una larga carrera como actor invitado en diversas series de TV: Extraña pareja, Los archivos del F.B.I., Barnaby Jones, Los novatos, Lou Grant, Hawai 5-0, Los ángeles de Charlie, Chips, Luz de luna, División Miami, Renegado, Walter Texas Ranger, C.S.I., Anatomía de Grey, entre muchas otras.

Pero a su vez, tuvo roles fijos en Owen Marshall, Manimal, El precio del deber, Llamada a medianoche, Murder One. Como Poppie en tres episodios y en el final de Seinfeld. Y hasta llegó a protagonizar su propia sitcom en 1986: Sanchez of Bel Air, que solo duro 13 episodios.

Pero el rol más importante, para el público en general, fue, en el violentísimo film producido por Cannon para Warner: Cobra (1986) de George Pan Cosmatos, como Gonzales, el compañero de Sylvester Stallone en la cumbre de su fama, un clásico del género.

Todos los caminos conducen a Roma

Y para finalizar, ¿Qué tiene que ver Reni Santoni con Carl Reiner? Resulta que él también fue uno de los actores fetiches de Reiner y  participó en tres de sus filmes: Cliente muerto no paga, Verano de locura y fue el protagonista del debut  de Reiner como director: Enter Laughing (1967), corporizando a David Kolowitz, un papel fuertemente autobiográfico, basado en el propio Reiner, y disputado, por el mismísimo Jerry Lewis. Un film escrito basado en su propia novela, producido y realizando un pequeño papel, con un gran elenco, junto a su hijo Rob, y los comediantes Elaine May, Don Rickles, Jack Gilford, Michael J. Pollard. Lamentablemente, el film no fue un gran éxito en su momento y el talentoso Reni no se convirtió en estrella, pero si, en un colaborador habitual del director, apareciendo en dos más, de su comedias. Demostrando, ser un dúctil y eficaz actor de reparto. Por la gran carrera que ambos realizaron, se merecen que lo recordemos.

por Diego M. Bravo

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