TU CARA ME SUENA: Adiós a Joel Schumacher

Mientras esta pandemia continua, por diferentes motivos y causas vamos perdiendo más figuras del mundo del cine, tanto de adelante y de detrás de cámara, en este caso de un director que dejo su huella y su impronta en el mundo del cine, como en este caso nos cuenta el amigo Diego M. Bravo.

Antes de ocuparnos del perfil de hoy, deseamos aclarar algo que es importante y merece resaltarse. Es cierto que estamos atrasados con los informes de las figuras del cine, y ellos fallecieron hace dos meses aproximadamente. Varios medios, colegas y otros portales, se ocuparon precisamente en el momento del fallecimiento de la figura respectiva, todos al mismo tiempo y en forma profusa, y nada más. Y quizás esa fue la última vez que alguien hable o se ocupe de ellos, porque la mayoría son figuras que no modificaron el lenguaje de la historia del cine, ni ganaron muchos premios de la academia, ni fueron unos actores inolvidables, son figuras del mundo del cine, de los cuales guardamos un recuerdo por determinados papeles, pero la mayoría, no todos, han sido actores de reparto, que hicieron alguna o varias pelis inolvidables o papeles emblemáticos, pero no son ni Brando, ni Daniel Day Lewis. Esa es la realidad, y para ser más honestos todavía, quizás este recordatorio de cada uno de ellos, es probable, que sea la última vez que alguien se ocupe de ellos, y por eso es que deseamos evitar que caigan en el olvido, y parafraseando a la última frase que dice Roy Batty en Blade Runner (1982) de Ridley Scott, no se transformen en: “lágrimas que se pierden en la lluvia”. Por eso mismo, nos tomamos el tiempo necesario, para separarnos de todos los demás, y hacer nuestro propio y personal homenaje a cada uno de ellos, porque se lo merecen, se lo ganaron, y por eso lo recordamos y deseamos hacerlo por siempre, desde este humilde lugar.

Hoy vamos a contarles y recordar a Joel Schumacher, un director que dejo su huella en el cine, con varias pelis, recordadas, en muchos sentidos. Joel nació el 29 de agosto de 1939 en New York y falleció, en la misma ciudad, el pasado 22 de junio a los 80 años, a causa de un cáncer que venía sufriendo de tiempo atrás. Inicialmente egresado en una escuela de diseño, y muy vinculado con el mundo de la moda, comenzó a admirar al mundo del cine, y decidió utilizar su talento y conocimientos de moda, para comenzar haciendo diseño de vestuario con el film: El Destino que Dios me Dio (Play It at It Lays, 1972) de Frank Perry, y en varios filmes de esa década, en los cuales podemos destacar dos de Woody Allen: la comedia El Dormilón (The Sleeper, 1972) y el drama, Interiores (Interiors, 1978). También probo el diseño de producción, con el clásico televisivo setentero de terror: Abejas Asesinas (Killer Bees, 1974) de Curtis Harrington. Ese mismo año debuta dirigiendo y escribiendo el film biográfico de época, para TV: Virginia Hill, con Dyan Cannon y Harvey Keitel. Y debuta, finalmente en cine, dirigiendo el remake del clásico de ciencia ficción de los cincuentas, pero en clave de comedia, al servicio de su protagonista: Lily Tomlin, La Increíble Mujer Diminuta (The Incredible Shrinking Woman, 1981), sigue escribiendo y dirigiendo otra comedia: Los Taxistas del Ritmo (DC Cab, 1983), otro servicio, en este caso para Mr. T. Hasta que, en 1985, escribe y dirige la comedia dramática: El Primer Año del Resto de Nuestras Vidas, en este caso para lucimiento del Brat Pack de los 80’s: Demi Moore, Emilio Estevez, Andrew Mc Carthy, Ally Sheddy y Judd Nelson. Un film en donde por fin puede sacarse un poco la mochila de la comedia alocada que venía realizando y demuestra que es un buen director de actores, haciendo una comedia inolvidable, que con el paso del tiempo, fue opacada por el clásico El Club de los Cinco (The Breakfast Club) de John Hughes y del mismo año y también con el resto del Brat Pack: Molly Ringwald y Anthony Michael Hall, pero la de Joel, merece una revaloración urgente.

A partir de allí, empieza a encadenar clásicos taquilleros, como la comedia de terror: Que No se Entere Mama (The Lost Boys, 1987), otra comedia como Un Toque de Infidelidad (Cousins, 1989) con nada menos que Norma Aleandro en su elenco principal. El drama de suspenso Línea Mortal (Flatliners, 1990) con dos de sus actores fetiches: Kiefer Sutherland y Julia Roberts, con la cual luego filmo el drama romántico: Todo Por Amor (Dying Young, 1991). Sigue con dos filmes basados en novelas de John Grisham: El Cliente (The Client, 1993) y Tiempo de Matar (A Time to Kill, 1996). Dos pelis que subvirtieron y hundieron literalmente la franquicia de Batman: Batman & Robin (1995) y Batman Eternamente (Batman Forever, 1997), hay gente que todavía tiene pesadillas con los pezones del encapotado y el Sr. Freeze de Arnold. Sigue el oscuro drama policial, también producido por el: 8 Milimetros (8MM,1999). Empieza la década del 2000, con tres filmes con Colin Farrell: Tigerland (2001), Enlace Mortal (The Phone Booth, 2002) con guion del talentoso Larry Cohen y Verónica Guerin (2003). Sigue alternando comedias como Malas Compañías (Bad Company, 2002). Con la adaptación del musical de Broadway: El Fantasma de la Opera (Phantom of The Opera, 2004), filmes de terror y suspenso como: El Numero 23 (The Number 23, 2006) y Bahía de Sangre (Town Creek, 2009). Y su último film fue el drama de suspenso Bajo Amenaza (Trespass, 2011) en cine y dirigir dos episodios de la primera temporada de la serie House of Cards, en 2012.

Pero, pero, pero, nuestro reseñado tiene un par de pelis a destacar especialmente y aparte.

En 1993 realizo Un Día de Furia (Falling Down) con el protagónico de Michael Douglas, y es uno de los filmes claves para comprender a cierto sector de la sociedad yanqui durante la era de George Bush, un drama profundo con algunos toques satíricos, en donde se ven cruelmente reflejados algunos aspectos de la idiosincrasia del país del norte, uno de los filmes claves de la década del cine estadounidense.

Y en 1999, realizo una obra muy personal, algo olvidada actualmente como lo es: Nadie Es Perfecto (Flawless) un film escrito también por él, en donde, por medio del duelo actoral entre Robert De Niro y Phillip Seymour Hoffman, con sus personajes tan antagónicos, relata, en un modo encubierto, parte de como se ve, muchas veces discriminado y no aceptado por ciertos esperpentos arcaicos que todavía, al día de hoy, inclusive, siguen pululando en nuestra sociedad. También como Un Día…, mezcla el drama policial con toques de comedia e ironía, con dispares resultados. Es claro que, no es el mejor film de su filmografía, pero es el más personal, en su mensaje de tolerancia, aceptación y vinculación que nos ofrece, un film que merece redescubrirse para admirar como legado de este director.

Un clásico del cine yanqui que nos regaló varias pelis, que permanecen indelebles en un lugar dentro de nuestros sentimientos.

por Diego M. Bravo

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