A 10 años del estreno, los secretos de Visitante de invierno

Te contamos porqué la película de terror argentina es un hitazo de nuestra historia cinematográfica.

 

3 de abril de 2008. Visitante de invierno se estrenaba en 54 pantallas nacionales. Con este lanzamiento, se exorcizaban dos décadas de ausencia del cine de terror argentino. La última película en salas comerciales había sido Alguien te está mirando de 1988.
Hasta ese momento, se acusaba al Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) de discriminar al género. 2008 había sido un hervidero de directores de cine de terror nacional con cartas públicas y la asociación de varios realizadores detrás del Festival Buenos Aires Rojo Sangre para solicitar reunión con la entonces directora del INCAA, Liliana Mazure. Lo cierto es que como si fuera una suerte un ritual mágico, después del estreno de Visitante de invierno comenzaron a salir varios proyectos que tuvieron estreno a partir de 2010. Y que hoy, a días del lanzamiento de Aterrados de Demián Rugna (una muestra de la maduración del género en nuestro país), ya supera la veintena.

La historia

¿Hay algo más terrorífico que una ciudad balnearia fuera de temporada? Los locales comerciales cerrados, las casas vacías, la ciudad desolada. En el ficticio pueblo de Villa María, Ariel (Santiago Pedrero) descansa junto a su madre (la aún inflamable Sandra Ballesteros) de un desequilibrio psiquiátrico. Allí comienza a sospechar que en una casa cercana se oculta un asesino serial de niños. Pero debido a su inestabilidad, nadie le creerá.

Visitante de invierno es una clásica película de terror psicológico donde los límites entre lo real y la locura son muy difusos. Aunque la resolución no dejará lugar a dudas.

Tiene algunas escenas memorables (una decapitación bastante bien lograda) y un ambiente pesado donde se acentúa el suspenso. Aunque las actuaciones son irregulares, se destaca la del protagonista.

El detrás de escena

Visitante de invierno surgió como un guion escrito en cinco días por Sergio Ezquenazi. El director ya tenía una larga experiencia filmando cine de terror. Desde 2004 había filmado tres: Dead line (2004), The bone breaker (2005), Número 8 (2008) y la última fue en 2009 con They want my eyes (2009). Todas sus películas fueron filmadas en inglés o dobladas posteriormente. Y vendidas en el mercado estadounidense como DVD.

Visitante de invierno fue su primera experiencia en el mercado local y se presentó como proyecto ante el INCAA en 2004. Luego de cuatro años, el expediente vio la luz y comenzó la filmación en Pinamar. Allí fue donde Esquenazi escribió la historia y se inspiró en el ambiente de los bosques desérticos del invierno.

Cuando se estrenó, estuvo 8 semanas en salas y fue vista por 10.818 personas. Muchos directores indican que fue el puntapié para presentar sus propias películas. Impulso suficiente para romper el maleficio que aquejaba a las salas argentinas: la ausencia del cine de terror autóctono en las pantallas comerciales.

¿Dónde verla?

Si bien SBP sacó una versión en DVD, su edición parece estar agotada. Se consiguen algunas ediciones por Mercado libre. Y se puede ver completa en Youtube.

por Carina Rodríguez

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