La casa de los espíritus vengativos

Con Helen Mirren como Sarah Winchester y Jason Clarke (“el John Connor feo”) como el doctor Eric Price, llega La maldición de la casa Winchester (Winchester) dirigida por Michael y Peter Spierig, basada en sucesos reales ocurridos en la mansión embrujada que le da nombre. La propuesta se ubica dentro del terror sobrenatural, logrando una película recomendable, con un buen clima y algunos sobresaltos inesperados.

La casa Winchester, también conocida como “La mansión misteriosa Winchester” es considerada la casa más embrujada de los Estados Unidos. Sita en California, fue construida de modo ininterrumpido, 24 horas al día, 7 días a la semana durante 38 años por Sarah Winchester, viuda de Willian Wirt Winchester, de quien heredó unos 20 millones de dólares (hoy equivalentes a 508 millones aproximadamente), el 50% de la compañía de armas que lleva su nombre y un sueldo diario de 23.000 dólares, que invirtió mayormente en ampliar la vivienda.
La película hace foco en el Doctor Eric Price, quien es enviado a la mansión por parte de la comisión directiva de la compañía de armas para evaluar el estado mental de Sarah, quien asegura que está maldita, aunque a los ojos de los directivos está perdiendo la cordura (y si cuando viene el plomero dos mañanas seguidas querés morir, imagínate tener albañiles construyendo las 24 horas del día). Price acepta interrumpir el año sabático que se tomó tras la muerte de su esposa porque la paga es irrechazable. Ya en la casa conoce a Marian Marriott (Sarah Snook), la nieta de Sarah, quien vive allí junto a su hijo Henry (Finn Scicluna-O´Prey). Sarah está terminando de construir una habitación en particular en paralelo a las entrevistas de evaluación que tiene con Price. En este proceso, el doctor se da cuenta que las presencias que dice percibir la mujer son reales.

Se parte de la base de un guión clásico para lo que es el género, pero cuenta con algunas particularidades que le dan una fuerte identidad. El personaje de Eric Price es casi un héroe con el que generás empatía desde la primera escena y querés que triunfe. La llave para resolver el conflicto central la tiene él mismo, y el hecho que tenga que superar sus propias limitaciones para descubrirla es lo que lo hace llevar la acción adelante, como buen protagonista. Sarah es un personaje enigmático que parece frio y distante al principio, pero va revelando una faceta humana que, sumada a la química con Price, la hacen magnética. Lo que quizás pincha un poco los climas es la trama de Marian y su hijo, que se va despegando de la historia central para dejar de apuntalarla y quizás molestar en el tercer acto.
La dosificación de la información juega un papel muy importante, ya que el espectador va atando cabos a la par de los personajes, lo cual refuerza además la identificación de la que hablaba antes. Y sí, como exponemos las cosas buenas hay que nombrar las que no tanto: hay un flashback que menciona cosas que vimos hace menos de media hora y sin lugar a dudas es innecesario.

Sarah cree que está maldita y los espíritus que la persiguen son aquellos que han muerto por causa de los rifles Winchester, lo cual puede abrir el debate y la reflexión sobre la responsabilidad de los fabricantes de armas en crímenes. Si bien desde la propuesta no se ahonda en la problemática, es interesante pensar en diferentes variables: karma, energía negativa, culpa. Insisto, la película nunca se va para ese lado de modo explícito, el entretenimiento en general no lo hace, pero siento, a modo absolutamente personal y subjetivo, que estaba el terreno listo para plantear el debate o al menos dejarle al espectador la inquietud latente y se desaprovechó.
A pesar de los escasos movimientos de cámara cumple con la generación de climas, reforzados por la banda sonora, e incluye algunos sobresaltos que, depende cuanto género consumas a menudo, pueden resultar previsibles.

La Casa Winchester nos ubica en uno de los lugares más icónicos para los amantes de lo paranormal, brindando una historia soportada por personajes queribles e interesantes, con buenos climas a pesar de algunos recursos cuestionables de guión. No será El Ciudadano Kane de las películas de terror, pero es recomendable aun para aquellos que no son adeptos al género por la curiosidad que causa ese plus de estar basada en hechos reales.

por Ayi Turzi

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