YEARS AND YEARS: El mundo fue y será una porquería

Hay una enorme diferencia entre la idiosincrasia estadounidense y la británica (dicen, más que nada, los ingleses): cuando tenés ocho años de edad y sos pobre en Estados Unidos, mamá y papá te dicen que si te esforzás mucho, mucho, podés llegar a ser presidente. En Inglaterra, la working class aspira a que sus retoños no terminen en la cárcel o muertos. Y se los dicen, claro, porque es la infancia british puede ser muy áspera. ¡Pero, vamos, si es el primer mundo! No dejan de ser relatos, pero definitivamente la visión del presente y el futuro bajo el ojo británico suele ser bastante desalentadora. La ficción made in UK a lo largo de toda su historia ha dado cuenta de eso con incontables ejemplos cinematográficos y televisivos, y es por eso que la serie distópica lanzada hace poco por la BBC iría por los mismos carriles.

Para hablar sobre Years and Years, que marca el regreso triunfal de Russel T. Davis (Doctor Who, 2005) a los batacazos televisivos, es necesario recordar a la que podríamos tomar como una digna predecesora: This is England. En aquella otra ficción (sin elementos sci fi), que comenzó con una tv-movie en 2006  y continuó con varias mini-temporadas, seguíamos el relato coral de un grupo de adolescentes suburbanos brit en plena Guerra de Malvinas y con el avance de la derecha que poco a poco cooptaba los grupos de skinheads de barrios bajos. A medida que las temporadas avanzaban lo hacía también la temporalidad. Nos mostraban al mismo grupo de pibes y pibas en 1982, 1986, 1988 y 1990. Y cómo el mundo cambiaba y la vida se los llevaba puestos de diferentes formas. En paralelo veíamos los acontecimientos históricos que agitaban el mundo.

Fórmula parecida toma Years and Years, aunque con una diferencia que va más allá del género: comienza en 2019 y luego avanza hacia nuestro futuro cercano. El foco está puesto en cuatro hermanos, los Lyons, y sus respectivas familias. Davis proyecta un mundo distópico signado, sí, por la tecnología, pero también por otros viejos conocidos: la ultraderecha, la demagogia, la especulación financiera, la xenofobia, la manipulación mediática, las fake news y la conspiranoia digital. Arranca con un primer episodio alucinante, en el que Danny Lyons (Russell Tovey, Being Human) se pregunta -con su sobrino recién nacido en brazos- si, a fin de cuentas, vale la pena traer a nuestros retoños a un mundo impredecible de acá a ¿30, 20, 10… 5 años?

La siguiente secuencia es vertiginosa y los primeros cinco cumpleaños del sobrinito recién llegado pasan como flechas, con la música aplanadora de Murray Gold, y una seguidilla de imágenes que alternan un mundo siempre prendido fuego y la permanente apuesta a la felicidad-a-pesar-de-todo que mantiene a la humanidad habitando la Tierra. Esa primera hora de Years and Years vomita todo junto con la maestría de un narrador de la talla de Davis y el mejor elenco de los últimos 50 años (pero de verdad).

Los hermanos Lyons son cuatro modelos de vida adulta diferentes: Stephen (Rory Kinnear, Black Mirror) es un asesor financiero con una vida heteronormativamente bien establecida, Danny trabaja en un centro de asistencia a refugiados y está por casarse con su novio, Edith (Jessica Hynes, Spaced) viaja durante años por el mundo combatiendo al capital y al sistema todo, y Rosie (Ruth Madeley, The Level), acaba de dar a luz a su segundo hijo de progenitor incierto. La matriarca es Muriel (Anne Reid, Marchlands), una abuela con la inflexible ternura de quien vio cambiar el mundo mil veces y sólo espera no caerse del barco en el próximo timonazo que dé la historia. Y luego está Celeste (T’nia Miller, Marcella), esposa de Stephen y outsider del clan cuyo rol va tomando cada vez más lugar en la historia.

Párrafo aparte merece Viv Rook, no sólo por ser interpretada por Emma Thompson, sino por encarnar un perfecto cuco ideológico de estos tiempos: el de una líder política torpe, inexperta y de oscuras intenciones que comienza casi como una parodia de sí misma pero que posee una aguda capacidad  para leer el clima social, y eso la lleva a escalar cada vez más rápido. Rook no sólo hilvana la micro historia de la familia Lyons con la geopolítica, sino que su irrupción en la escena electoral genera reacciones muy diferentes entre cada miembros de los Lyons (y las esperables contradicciones en el cuarto oscuro).

Es cierto que, tras un arranque detonador, Years and Years por momentos aminora la marcha aunque no se calma. Cada uno de estos cambios de ritmo nunca queda librado al azar, como si el bueno de Russel T., viejo lobo de mar, siempre supiera dosificar la velocidad. No es ningún improvisado, por si hasta ahora no quedó suficientemente claro. Davis supo crear esa mítica producción televisiva llamada Queer as folk y, como quien no quiere la cosa, cristalizó el gran regreso de Doctor Who, una de las más influyentes series de TV de ciencia ficción, después de muchos años de que BBC no le encontrara la vuelta. Desprendida de ese éxito llegó Torchwood y, mucho más reciente, A very english scandal.

¿Qué ve Davis en el futuro de Gran Bretaña, Europa y el mundo (en ese orden)? Muchos guiños al desenlace de conflictos actuales (EEUU-China, Catalunya), proyección de muy posibles desastres ambientales y sociopolíticos y un par de estallidos al interior de las fronteras británicas que son casi un calco de la historia argentina de los últimos cuarenta y pico de años. Years and Years es ante todo una reflexión continua, una mirada agria del futuro que, como sus personajes, de golpe admite su importancia en la historia y presenta una salida posible, un escape a ese destino negro. Al menos hasta que un nuevo monstruo salga de su cueva.

por Malena Baños Pozzati

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