Akelarre: Las brujas

Akelarre es la historia de la adolescente Ana quien es encarcelada junto a sus amigas por haber estado festejando un akelarre. Este punto de partida simple le sirve a su director argentino Pablo Agüero para desplegar una historia con la que se puede sentir empatía. Se trata de una película que a partir de la fantasía, los mitos y la religión va trabajando una metáfora, para nada difícil de entender, moderna.


Por ese lado la película funciona, pero es su aspecto visual lo que le suma puntos. Con una gran tradición de cine de brujas, Akelarre se acerca mas a The witch (2015) de Robert Eggers. O sea un cine que deja entrever algo sobrenatural pero que se apoya en la naturalidad. De hecho, no es raro pensar en esta película como una suerte de secuela o precuela de The witch, tal vez escapando de los golpes de efectos o de todo lo que la convierte en una de género. Akelarre es mas jugada, varias de sus actrices son primerizas lo cual genera un efecto de frescura y simpleza en sus actuaciones.

A su vez, la dirección de fotografía a cargo del ganador del Goya Javier Aguirre le da una personalidad propia a Akelarre, quien utiliza la luz y la oscuridad para subrayar del lado de que personajes se encuentra la película.

Si es cierto que si uno espera algo de terror común puede llegar a chocar, ya que Agüero no busca eso. Lo importante acá es contar otra forma de terror, el que vivían las mujeres en aquellos años de inquisición y con eso lograr un alegato feminista. En menos de dos horas su narración no decae nunca y siempre es bienvenida historias que muestran como era la lucha en otras épocas.

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